“Esta situación genera un problema en la planta, porque en primavera florece para la próxima campaña y, si no se cosecha, se va a ver afectada la producción porque perjudica su productividad. Tampoco vamos a poder hacer los trabajamos que se necesitan, porque no vamos a tener para fertilizar y podar, achicando en calidad y cantidad. Hay productores que tienen la espalda necesaria para afrontar esta situación, pero la mayoría no y se complica ver hacia adelante”, explicó el dirigente.
Precios que no cubren costos
Melania Zorzi, integrante de la Asociación de Citricultores de Concordia y expresidenta de Fecier alertó que la campaña “nos encuentra con una alta producción de mandarinas y naranjas con destino al mercado de consumo fresco, un mercado interno sobre ofertado, con una demanda deprimida ”.
“Hoy los precios de los cítricos en la planta no cubren los costos de producción ”, resumió la dirigente.
Y acerca del panorama para el sector, reflexionó: “es un círculo vicioso que acorrala a los productores. Algunos tienen más posibilidades que otros de soportar las crisis, pero es muy probable que haya productores que vayan saliendo de la actividad, porque es una situación que se viene profundizando”.
Desaparición de productores
En mayo pasado, Diego Camuñas, gerente general de Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (Cafer) y representante del sector de cooperativas de segundo grado, fue designado como nuevo presidente de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, la entidad que agrupa a referentes de toda la cadena agroindustrial de la provincia y por entonces planteó la necesidad de reducir la presión impositiva y eliminar retenciones para mejorar la competitividad del agro provincial. También alertó por la pérdida sostenida de productores y la caída proyectada del área sembrada.
En ese sentido, recordó que “de cada tres productores que había en los años ‘90 solo queda uno”.
“Muchas veces se menciona la cantidad de empresas que cierran en otros sectores de la economía, pero nunca se habla de cuántas empresas se pierden en el sector agropecuario”, observó.
En abril de 2026 cobró notoriedad pública a nivel nacional lo ocurrido en Villa del Rosario, conocida como “El pueblo de las mandarinas”, una localidad del norte de Entre Ríos donde los precios quedaron por debajo de los costos y muchos ni siquiera lograron recuperar lo invertido.
“Desde principios de año arrancamos con un panorama bastante complicado y, hasta hoy, los mercados no se recuperaron”, dijo Marcos Dal Mazo, presidente de la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario al diario La Nación.
“Este año hubo un exceso de cítricos en las plantas, un 30% o 40% más que otros años, y al mismo tiempo el mercado se redujo un 40% o 50%. Se desencontraron la oferta y la demanda, y eso hizo que los precios empezaran a bajar en planta”, explicó.
“El costo fue de $350 por kilo y hoy se vende a $200 o incluso $100. El productor perdió hasta $150 por kilo”, calculó.
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