Todo comenzó temprano en la mañana, cuando Michel posteó:
- "El Gobierno convoco a sesiones extraordinarias del Congreso para tratar varios proyectos tributarios, entre ellos distintos Convenios de Doble Imposición Fiscal (CDI) que fueron negociados por el gobierno de Cambiemos entre 2018 y 2019."
- "El Convenio entre la República Argentina y Japón tiene una particularidad negativa para la política tributaria de nuestro país dado que excluyó de la definición de regalías prevista en su artículo 12 al concepto de “asistencia técnica”, por lo cual ese tipo de rentas no quedarán sujetas a imposición en el país fuente."
- "El resultado concreto será que la Argentina no podrá gravar, ni siquiera con un diez por ciento (10%), las regalías por asistencia técnica que se paguen a empresas de Japón. Esto beneficia de manera sustancial a la principal automotriz japonesa radicada en nuestro país."
- "El Convenio entre la República Argentina y el Gran Ducado de Luxemburgo introduce el beneficio sobre las retenciones de impuestos en el país de residencia en pagos de intereses, regalías y servicios de asistencia técnica y dividendos, entre otros. Esto beneficia de manera sustancial a cualquier empresa que le pague intereses o dividendos a su vinculada en Argentina."
- "Es un convenio “tailor-made” para una multinacional con sede en Luxemburgo y actividad en Argentina. Además, ambos CDIs tienen un costo fiscal “oculto” sustancial ya que “gatillan” la *cláusula de nación más favorecida*, con lo cual muchos países que cuentan con Convenios con Argentina pedirán los mismos beneficios fiscales."
- "Estos CDIs implican un retroceso en materia de política tributaria y resignación de potestades por parte de nuestro país."
Obviamente que la referencia a Luxemburgo es lo que más impacto provocó, porque muchos conocen de qué se trata: un grupo italiano -que gestionaba la estatal Dalmine en días de Benito Mussolini-, se instaló en forma privada en la Argentina de Juan Domingo Perón, ha logrado una enorme influencia en el Estado -incluyendo el Legislativo-, con buenos negocios domésticos pudo expandirse en el exterior, y luego mudó su sede jurídica a Luxemburgo aunque sigue controlando a la Unión Industrial Argentina tal como si fuese su patio trasero.
Hubo un posteo que lo identificó de inmediato:
De todos modos, la simpatía por Javir Milei de Organización Techint, cuyo rostro público es Paolo Rocca, fue perceptible en AEA -Asociación Empresaria Argentina-, que ha difundido un comunicado en respaldo del gobierno de las Fuerzas del Cielo.
En ese momento era explicable: Milei le había concedido la gestión de la petrolera YPF a un ejecutivo de Tecpetrol, la empresa de Rocca que compite con YPF. Esa pulseada se la ganó a Mauricio Macri, cuyo candidato era su ex ministro de Energía, Javier Iguacel. Consecuencia de que Macri es tan cuestionado por la oposición, el triunfo de Rocca no provocó cuestionamientos.
Sin embargo, lo nuevo ya comienza a preocupar, y el Congreso deberá pronunciarse al respecto. Los obsequios de Milei a sus patrocinantes habrá que seguirlos con atención, evidentemente.
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