Actualmente, la deuda argentina con el organismo asciende a US$ 57.870 millones, equivalente al 34,6% del total de créditos pendientes del FMI, lo que convierte al país en el mayor deudor del organismo. Para el resto de 2026, los vencimientos previstos suman US$ 2.745 millones.
Fortaleza externa y presión fiscal
Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse durante este año. El Banco Central compró más de US$ 13.000 millones en lo que va de 2026 y logró cumplir el objetivo de acumulación de reservas correspondiente al primer semestre. Además, el Tesoro ya superó la meta anual fijada en el programa financiero: entre enero y julio adquirió US$ 6.875 millones al Banco Central, superando en US$ 175 millones el objetivo de US$ 6.700 millones previsto para todo el año.
Según explicó el Ministerio de Economía, ese excedente respondió a una estrategia preventiva frente a posibles demoras en los desembolsos de organismos multilaterales y eventuales variaciones en la cotización de los bonos denominados en euros utilizados para el pago de intereses.
El esquema financiero contempla además US$ 1.900 millones provenientes del FMI, US$ 2.800 millones de otros organismos internacionales y emisiones locales por US$ 6.000 millones, de las cuales ya fueron colocados US$ 4.000 millones mediante los Bonar 2027 y 2028. El margen estimado entre necesidades financieras y fuentes de financiamiento alcanza los US$ 3.700 millones.
Con el frente externo mostrando señales de mayor fortaleza, el foco del FMI comenzó a trasladarse hacia las cuentas públicas. Junio cerró con un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1.024.891 millones, producto de pagos de intereses netos por $328.049 millones.
Fue el primer resultado negativo del año y provocó un leve incumplimiento de la meta acordada con el organismo. Mientras el Gobierno se había comprometido a acumular un superávit primario de $6,86 billones durante el primer semestre, el resultado efectivo fue de $6,29 billones.
Aunque distintas consultoras consideran que la diferencia es acotada y estiman que el FMI podría otorgar un waiver para evitar consecuencias sobre el programa, el episodio refleja un menor margen de maniobra fiscal respecto de los primeros meses de gestión.
Incertidumbre política y su impacto
A este escenario se suma otro elemento clave para los mercados: la incertidumbre política. Tras mejorar la calificación soberana argentina de Caa1 a B3, Moody’s señaló que una eventual consolidación de las políticas económicas más allá del actual mandato será determinante para futuras mejoras en la nota crediticia. La calificadora considera que el riesgo político continúa siendo uno de los principales factores que explican la elevada prima exigida por los inversores.
En este contexto, la visita de Georgieva se convierte en un respaldo político al programa económico, pero también en una instancia de evaluación. Con las reservas mostrando un desempeño superior al esperado y las cuentas fiscales bajo mayor presión, el Gobierno buscará demostrar que mantiene el rumbo acordado con el Fondo, mientras el organismo seguirá de cerca la capacidad oficial para sostener el equilibrio fiscal y la estabilidad macroeconómica en un año decisivo desde el punto de vista electoral.
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