Mientras que los bienes se alinean más estrechamente con el ritmo del crawling peg —el ajuste controlado del tipo de cambio—, registrando un aumento del 3,2% en agosto, los servicios permanecen lejos de ese 2% que el gobierno aspiraba alcanzar. Mientras que los bienes se alinean más estrechamente con el ritmo del crawling peg —el ajuste controlado del tipo de cambio—, registrando un aumento del 3,2% en agosto, los servicios permanecen lejos de ese 2% que el gobierno aspiraba alcanzar.
Es necesario recordar que el gobierno había decidido postergar los aumentos en tarifas de electricidad, agua y transporte público, con el objetivo de alinear estos precios con la dinámica del crawling peg. Sin embargo, una vez estabilizados estos sectores, quedó claro que otros habían quedado rezagados. Para cumplir con los compromisos de consolidación fiscal, las autoridades se vieron forzadas a implementar un ajuste y a reducir los subsidios, lo que impactó directamente en los precios al consumidor.
Este proceso está aún en marcha, y se espera que los subsidios pasen de representar un 2,1% del PBI en 2023 a un 0,6% hacia fin de año.
Este ajuste está impulsando lo que se conoce como un efecto de catch-up o "puesta al día". Luego de haber corregido precios de alimentos, combustibles y del propio dólar, la economía se encuentra en una etapa de reequilibrio de precios relativos. Y el proceso no ha concluido: septiembre traerá aumentos promedio del 4% en combustibles, un 5% en tarifas de agua potable y cloacas, y un ajuste del 4% para quienes no estén registrados en el RASE (Registro de Acceso a los Subsidios de Energía).
A esto se suma la incertidumbre en torno a la eventual eliminación del beneficio de la RED SUBE, lo que elevaría los costos del transporte público. A esto se suma la incertidumbre en torno a la eventual eliminación del beneficio de la RED SUBE, lo que elevaría los costos del transporte público.
El ajuste de precios y el objetivo fiscal
A pesar de los esfuerzos, queda un largo camino por recorrer para alcanzar un ajuste de precios relativos similar al que se vivió en 2019. Sin embargo, el gobierno parece avanzar en esa dirección. Lo fundamental es entender que este proceso tiene un doble objetivo: por un lado, restablecer el sistema de precios como un mecanismo eficiente para la asignación de recursos; por otro, reducir el gasto fiscal mediante la eliminación de subsidios.
En otras palabras, se busca que los bienes y servicios reflejen su valor real, evitando transferencias de recursos ineficientes que contribuyen a los desequilibrios en las cuentas públicas. En otras palabras, se busca que los bienes y servicios reflejen su valor real, evitando transferencias de recursos ineficientes que contribuyen a los desequilibrios en las cuentas públicas.
El éxito de este ajuste es crucial para evitar que el financiamiento del déficit fiscal se realice mediante la emisión monetaria, lo que presionaría aún más sobre los precios. En este contexto, la promesa oficial de alcanzar un déficit fiscal “cero” y la implementación de políticas monetarias estrictas son señales positivas que buscan restablecer la confianza del mercado.
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