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El dato del que no se hablará en Plaza de Mayo, obvio...
La clave es la crítica situación de las reservas en el Banco Central. La falta de dólares por la pésima gestión de Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, frente a la deuda, haciéndole perder divisas a la Argentina, obligó a poner un durísimo cepo que está pegando de lleno en los importadores.
Incluso, la consultora Equilibra -de Diego Bossio y Martín Rapetti- advirtió ayer (9/12) que el máximo de expansión posible en 2022 es un 1%, mientras Guzmán prevé un 4%. De acuerdo a La Nación y Ámbito Financiero, que estuvieron en la presentación, "el pronóstico de estos economistas es, en rigor, menor: de 0,8%".
En línea con lo proyectado por Ferreres, la inflación sería de 57%; la caída del salario privado formal sería de 1,5%; el dólar oficial llegaría a $166 y el contado con liquidación, a $290, dejando una brecha del 75%.
En este marco, la autoridad monetaria decidió expandir por el plazo de seis meses la Comunicación A703, en que se limita el acceso a divisa extranjera a aquellos que se dediquen a la importación de bienes y servicios. Esta reglamentación no solamente alcanza a todos los agentes importadores que tengan sus fondos declarados en el país, sino también a aquellos agentes que tienen sus fondos declarados en el extranjero, con la salvedad que estos últimos para poder acceder al MULC, deberán primero de contar con los fondos suficientes en moneda extranjera para llevar a cabo su actividad.
Así las cosas, a falta de pan, el kirchnerismo intenta poner el circo, mientras muchos se preguntan qué festejan.