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La guerra comercial afectaría principalmente a los consumidores con un aumento en los precios de los automóvil.
En ese sentido, critican los “injustos” subsidios estatales chinos a su industria y exportaciones de tecnología asociada a las energías renovables, como paneles solares, baterías y turbinas de energía eólica. Para ellos esta práctica “desleal” con bienes “artificialmente baratos” subsidiados causa desequilibrios en el mercado, perjudica gravemente a las empresas europeas y amenaza los empleos en Europa. Los aranceles son un medida de protección para la industrial europea con el fin de que siga siendo "competitiva, moderna y actualizada”.,
En mayo durante una reunión con Xi Jinping y Emmanuel Macron en Francia, la presienta de la comisión europea, Von der Leyen, le recriminó al mandatario chino el acceso desigual al mercado y los subsidios estatales chinos y le advirtió que “Europa no dudará en tomar las decisiones difíciles necesarias para proteger su economía y su seguridad".
La UE, de este modo, imita a USA que el 14 de mayo anunció aranceles del 100% sobre una serie de importaciones chinas, incluidos autos eléctricos, chips de computadora y productos médicos para proteger a los fabricantes estadounidenses de las importaciones baratas, sobre todo en sectores de alta tecnología.
UE y China son, entre sí, los mayores socios comerciales, pero las importaciones europeas superan significativamente las exportaciones a China. En 2022, fue el tercero de la Unión en exportaciones de bienes y el primero en importaciones.
China
China sostiene que USA y la UE buscan politizar las cuestiones comerciales, que exageran el concepto de seguridad nacional en materia económica y comercial y que muchas empresas ya no son competitivas en esos sectores. La nueva decisión de la UE ya provocó duras palabras y posibles represalias. Es un “proteccionismo comercial descarado”, aseguró el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian.
En represalia a las críticas y posibles medidas de la UE, Pekín anunció la implementación de aranceles adicionales del 10%, sumándose al 15% ya existente en productos europeos como de gran cilindrada importados, a los lácteos o al cerdo.
Sí continúa así, esto desencadenaría en una incómoda y perjudicial guerra comercial en que afectaría principalmente a los consumidores con un aumento en los precios de los automóvil. No beneficiaría ni a Estados Unidos, ni a China, ni a Europa, ni a ningún país del mundo.
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