Para Milei, defender la paridad es defender la baja de la pobreza
El impacto en inflación es lo que ha condicionado todo el debate cambiario ya que la paridad funge como ancla anti deslizamiento del IPC del INdEC (que no siempre coincide con los precios de lo que consume el público).
Pero dado que es el estándar conque se analiza la macroeconomía (y también la micro), vamos con eso.
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¡¡Fuerte descenso de la pobreza e indigencia en el final de 2024!!
El INDEC dio a conocer el dato de pobreza e indigencia en personas del segundo semestre de 2024 (2S-24): 38,1% y 8,2%, respectivamente (mínimos desde el 2022). En comparación con la primera mitad del 2024, estas cifras equivalen a un descenso de 14,8 p.p. de la pobreza y de casi 10 p.p. de la indigencia.
Más aún, si se excluye el aguinaldo para poder comparar entre trimestres (el cual incrementa el ingreso de los asalariados formales en los 1ros y 3ros trimestres de cada año), la baja de la pobreza fue más fuerte en el 3T-24 (-9,1 p.p. vs 2T-24) pero también continuó en el último cuarto del año pasado (-4,1 p.p. vs 3T-24).
¿Qué factores incidieron en este brusco descenso de la pobreza e indigencia?
1) Recuperación del poder adquisitivo: con datos disponibles hasta el 3T-24 para las diferentes categorías ocupacionales, la baja de inflación permitió que los ingresos laborales se recuperen tras haber tocado un piso en el 1T-24. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el 3T-24 los asalariados formales se recuperaron 26%, los informales 19% y los no asalariados 18% vs el 1T-24; mientras que quedaron +3%, -11% y +2% vs el 3T-23, respectivamente.
2) El descenso de la inflación fue más profundo en los bienes de primera necesidad: ancla cambiaria mediante, la desinflación fue más fuerte en alimentos y ropa, lo que produjo una menor inflación en los hogares de menores ingresos en comparación con la registrada en los hogares de mayores ingresos. Por ejemplo, entre el 1T-24 y el 4T-24 la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires (GBA) treparon 37% y 46%, respectivamente; mientras que la IPC Nivel General del GBA subió 58%.
3) Una cuestión metodológica no menor: cuando la inflación es creciente y volátil, el método de medición de pobreza por ingresos tiende a exagerar las subas, mientras que ocurre lo inverso cuando la misma desciende. Fundamentalmente, dos factores inciden en esta dinámica:
a) Mejora en la captación de ingresos formales: la estudiada subcaptación de los ingresos formales en las encuestas de hogares, parece haberse achicado con el descenso de la inflación. La mayor estabilidad nominal permitiría a las personas tener una mejor percepción nominal de sus ingresos. Si bien aún contamos con datos sólo del 3T-24, en dicho período se redujo al mínimo la brecha en la captación de los ingresos de los trabajadores privados formales entre la encuesta de la EPH (muestra) y los datos de salario del SIPA (universo).
b) Desfase entre CBT y declaración de ingresos: dado que en la EPH consulta por ingresos percibidos en el mes previo a la entrevista pero se utilizan canastas del mes de referencia para medir pobreza, se produce un desfase temporal de hasta un mes. A partir de esto, se computa en todo momento una pobreza mayor a la que se arribaría al deflactar la CBT con el período en que se perciben los ingresos. Este desfase se achica en contextos de baja fuerte de la inflación (2S-24), por lo que la sobreestimación de la pobreza se reduce. En cambio, cuando la inflación se acelera (como en el 1S-24) la sobreestimación de la pobreza crece.
Desde el grupo cercano al presidente Milei, todo esto se resume de forma más compacta, brutal, tal como es su estándar: