El gobierno ya respondió: "No forma parte de la agenda del Gobierno y tampoco de la de este ministerio", dijo el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, ante el pedido del campo. La jornada de la Mesa de Enlace y los productores que se realizó el sábado en Armstrong, Santa Fe, estuvo llena de reclamos al Gobierno. En su gran mayoría, los presentes pidieron una reducción de la presión impositiva.
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Por la sequía que afectó a la soja y el maíz, el Gobierno dejará de percibir US$1440 millones en impuestos y el sector productivo sufrirá una pérdida de ingresos por US$2.926 millones.
Por último, el ministro dejó en claro: "Tienen el legítimo derecho de reclamar para pagar menos. Ahora, el Estado tiene otra misión como garantizar el bien general y el bien común, y voy a trabajar para eso".
De ahí que, desde el sector analizan buscar una salida en la Justicia.
Datos de la BCR
Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el ajuste en los ingresos por derechos de exportación será de US$1.038 millones. El mayor impacto será en poroto de soja, con US$578 millones menos, seguido de maíz (US$205 millones); harina y pellets de soja (US$162 millones) y aceite de soja, con US$93 millones.
En el comienzo del año, el primer ingreso de dólares fuerte para el Gobierno por parte del complejo agroexportador será a partir del trigo, cultivo que logró escapar a los efectos de la falta de precipitaciones. De mantenerse el actual escenario de precios, se espera que el cereal genere un ingreso de divisas superior a los US$4.000 millones, que dejarán cerca de US$500 en las arcas fiscales.
En el caso de las pérdidas directas para los agricultores, la bolsa rosarina calculó US$1.525 millones en soja, de los cuales US$1.361 millones corresponde a superficie cosechada y el resto en hectáreas sembradas y no recolectadas. En maíz, la cifra es de US$1.400 millones, con US$1.291 millones por caída en la trilla.
La falta de lluvias en los períodos críticos en los cultivos de granos gruesos recortaron las proyecciones de cosecha de maíz y soja en 8 y 9 millones de toneladas, respectivamente. Las lluvias del último fin de semana no permitirán remontar el escenario crítico de estrés hídrico, aunque pueden representar un alivio para las siembras tardías. De esta manera, la soja sigue en caída libre -en sintonía con los últimos años- mientras que el maíz no podrá superar la barrera de las 50 millones de toneladas
El escenario favorable de precios a nivel internacional es insuficiente para compensar la caída en el nivel de rindes y los costos del sector productivo. En soja, el precio de los futuros de cosecha a Mayo 2022 aumentaron un 14% entre septiembre del año pasado y enero, mientras que en maíz fue de 23%. En la última rueda comercial de Chicago, la oleaginosa cerró US$503 la tonelada en la posición más cercana, mientras que el cereal cotizó en US$234 la tonelada.
En el caso de los cultivos de siembras tempranas, la soja ya perdió un 19% del potencial del rinde proyectado al inicio de la campaña y el maíz sufrió un recorte de 29%. "El ingreso bruto total esperado por hectárea sembrada ha retrocedido un 7% en el caso de la soja y un 10% en el caso del maíz", advirtieron los técnicos de la BCR.
A esta ecuación, se debe añadir la suba en los costos de producción de la campaña 2021/22. En soja, por cada hectárea sembrada el incremento promedio fue de US$78, mientras que en maíz trepó a US$98. En la precampaña comercial de ambos cultivos, si bien los productores anticiparon la compra de insumos y pudieron esquivar el fuerte aumento de fertilizantes, una gran parte de los costos logísticos y comerciales se terminan de saldar al momento de la cosecha, con los precios vigentes en ese momento.
Al sumar estas variables, las pérdidas netas son de US$139 por cada hectárea de soja de primera y de US$93 para el cultivo de segunda. En maíz, el daño asciende a US$221 por hectárea que implantó con maíz temprano, y US$390 del cereal tardío.