Ellos forman parte del Cluster Vaca Muerta, y aseguran que no podrán resistir los 90 días que se marcó para el congelamiento del barril que en la práctica terminó creando un "dólar petrolero", que hoy es de 45 pesos.
"Yo suspendí las ventas porque muchas de las piezas que vendo son importadas y las compro a 60 pesos el dólar, pero las tengo que vender a 45", contó Bruschi y remarcó que "no puedo vender así porque me descapitalizo pero no se cuánto voy a aguantar porque si no vendo no puedo pagar los sueldos".
Para Iranzi el panorama es complejo en sus dos empresas. "Lo que estamos viendo es un estiramiento en la cadena de pagos, pasaron de 45 a 60 días y hasta a 90 días pero yo tengo que pagar los sueldos todos los meses", señaló y agregó que "incluso hay suspensión de pagos porque llegó el mail de una empresa que nos avisa que no nos van a pagar hasta nuevo aviso".
Y explicó que en su caso "en el alquiler de camionetas para transporte ya me han devuelto un par y eso es gente que pierde su trabajo en la empresa que me las alquilaba y trabajadores que se quedaron sin transporte".
En tanto que en la firma elaboradora y procesadora de vegetales el panorama es aún peor. "Tengo a los 35 empleados en situación de despido inminente porque creo que después de 15 años voy a tener que cerrar", señaló y agregó que "el último contrato que tenía para viandas lo dieron de baja ahora porque a los trabajadores les están dando viandas 'low cost', puro pan y nada de verduras".
El panorama del sector de las subcontratistas es muy malo. Martin ya analiza suspender a un 30% de los 35 trabajadores que tiene, Iranzi está muy cerca de cerrar la fábrica dado que ya ni puede pagar la luz y dejar 30 empleados en la calle, en tanto que Aldo saca cuentas y se lamenta de la suerte de sus 15 empleados porque "en 20 años nunca había echado a nadie".
"La variable de ajuste somos las pymes, somos el cordero del sacrificio que hicieron con la gallina de oro que era Vaca Muerta", indicó Iranzi y agregó que "esto va a terminar en un quebranto masivo de pymes porque el que trabaja se funde y no hay financiamiento posible".
El congelamiento en el precio del precio del barril y de los combustibles cayó como un balde de agua fría para toda la cadena de valor de la industria hidrocarburífera. A priori el golpe más fuerte se lo llevaron las operadoras y las empresas de servicio grandes, pero -ante la negativa de Nación de dar marcha atrás con el Decreto 566- trasladaron el impacto a las pymes locales.
En diálogo con 'Energía On', desde la Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén (Fecene) manifestaron que algunas de las empresas que agrupan fueron notificadas mediante una circular que las consecuencias del congelamiento iban a ser "trasladadas" al resto de la cadena de valor.
La federación representa a tres cámaras del sector que agrupa alrededor de 400 empresas asociadas y tienen aproximadamente 12.000 empleados en total. "Nosotros pensamos que de alguna medida esto es un abuso de posición dominante porque resulta imposible para una pyme cuestionar desde el punto de vista legal este tipo de medidas", indicó el secretario de la Fecene, Edgardo Phielipp.
Lo concreto es que el Decreto 566 afectó al precio y al hacer eso tiene un impacto en la cadena de valor esté dolarizada o no. Vale recordar que la semana pasada la compañía de mayoría estatal YPF anunció la pesificación de los contratos con sus proveedores. Si bien fue la única, es la empresa que representa buena parte de la actividad del sector.
Si bien aclararon desde Fecene que "no están en contra" del congelamiento del precio de venta de los combustibles para los usuarios, señalan que la medida a tomar debe ser consensuada con toda la cadena de valor.