Sebastián Maril, director de Fin.Guru, comentó que estos dos fondos eran los que quedaban sin arreglar con mayor deuda nominal en su poder. "Después quedan puchitos de diferentes cantidades de inversores privados, que sumados podrían alcanzar otros US$300 millones. Pero estos dos fondos eran los últimos de peso importante", explicó el economista.
Cabe recordar que en abril de 2016, a pocos meses de haber comenzado la gestión de Macri, el gobierno pagó US$9300 millones a parte de los holdouts que tenían todavía deuda en default de 2001. Para hacer frente a los primeros compromisos, se emitieron los famosos bonos Globales, que hoy el ministro de Economía, Martín Guzmán, busca reestructurar también, junto con los títulos entregados en los canjes de 2005 y 2010.
Eso permitió que el entonces juez Thomas Griesa, fallecido en 2017, levantara las cautelares que impedían al país pagarle al resto de los bonistas y el país salió del default. Además, se firmaron nuevos acuerdos que eliminaron juicios en Nueva York, lo que explica que el monto total pagado ascendiera luego a US$11.000 millones para 2019.
Con los canjes que había realizado el país en 2005 y 2010, se había logrado que acepten la oferta los titulares del 92,4% de la deuda en default. Sin embargo, todavía quedaban demandas por bonos que tienen un valor nominal de menos de US$250 millones, entre ellos, Attestor Master Value y Trinity Investments.
Preska, quien sucedió a Griesa en 2017, está a cargo además de dos juicios más contra la Argentina : la demanda por el cupón PBI y por la expropiación de YPF, en 2012.
En el marco de este último, hace un mes la jueza -en otro revés para la Argentina- decidió que el juicio por la expropiación de YPF continúe en Nueva York. Preska falló en contra del pedido argentino y decidió que la causa por la expropiación de la petrolera de bandera continúe tramitando en Estados Unidos. La Argentina podría enfrentar un pago multimillonario, que en principio se calculaba en US$3.000 millones, pero otras estimaciones de las partes también lo ubican en un rango de entre US$ 1.000 y 9.000 millones.