En efecto, hace sólo semanas, Martín Guzmán planteaba alcanzar un acuerdo con el FMI en el mes de mayo pero ahora, durante la visita a México, dejó trascender que ya no hay prisa. Pues, dejar el acuerdo para después de las elecciones legislativas del segundo semestre no solo es la "mejor" opción, sino además la muestra de que las cosas no andan bien con el Fondo.
Así lo manifestó también Carlos Burgueño esta mañana en una nota de 'Ambito Financiero' en la que afirma que en México le pidieron ayuda a AMLO para interceder ante el presidente Joe Biden, con la intención de que Estados Unidos apoye un acuerdo flexible y light como el que pretende la Argentina.
"Alberto Fernández blanqueó en su viaje a México que hay dificultades importantes para poder cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Al menos con las características de presión leve que quiere el Gobierno. El presidente argentino, tal como adelantó este diario, le pidió a su colega mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que interceda ante el norteamericano Joe Biden para que éste apoye el pedido de la Argentina de un acuerdo flexible y light con el organismo. Se sabrá en semanas el alcance del compromiso (...)".
"En las vísperas del inminente viaje a Washington de Martín Guzmán y en medio de las negociaciones con el FMI, hay hoy una certeza que preocupa al Gobierno. Aún no están los votos en el board del organismo financiero internacional, para que una eventual flexibilización del acuerdo de “Facilidades Extendidas” pueda ser aprobada. Como están las cosas a fin de febrero de 2021, el país sólo tiene garantizado la versión standard; con 10 años de plazo, comienzo de los pagos luego del cuarto año y liquidación de capital en los últimos semestres. Con fiscalizaciones, como mínimo, semestrales y la obligación de cumplir metas macroeconómicas, financieras y monetarias. Para cualquier otra alternativa, incluyendo el acuerdo flexible en plazos y pagos; el Gobierno tendrá que conseguir los votos necesarios en el directorio del organismo que maneja Kristalina Georgieva, los que por ahora no están garantizados. Comenzando por el de Estados Unidos, sin cuyo apoyo no habría posibilidad de ninguna versión del acuerdo de Facilidades Extendidas", continúa.
Según las proyecciones oficiales, la Argentina tendrá ya casi el 60% de la aprobación necesaria en el directorio para que la estrategia de pagar la deuda de US$44.800 millones ante el organismo sea avalada (cuentan los votos de Alemania, Francia, España y otros países europeos, además también avalarían a la Argentina Rusia, China, los países árabes, además de, lógicamente, toda América Latina y el África). Confían además en Canadá y lo que resta de la Unión Europea, con lo que el porcentaje se elevaría a cerca del 70%. Solo restaría conseguir un 10% más para el nivel imprescindible para que la propuesta transgresora pueda ser aprobada.
Sólo con un mínimo del 85% de los avales se podría autorizar a que los técnicos de línea del Fondo apliquen para el país un plan de pagos por fuera de los únicos mecanismos autorizados por la carta orgánica del organismo: el stand by y el Facilidades Extendidas, en cualquiera de sus variables posibles. Como lo que propone el país es una alteración de las normas, sólo una votación de más del 85% podría avalar el pedido, con lo cual más tarde o más temprano Alberto Fernández deberá contar con el apoyo de Joe Biden. Con su apoyo, se llegaría al 90% de los votos.
Pero, ¿qué sentido tiene pedirle ayuda a AMLO, uno de los pocos mandatarios que no se enfrentó a Trump, como dicen los analistas "ya sea por pragmatismo o miedo, el presidente mexicano tendió lazos estrechos con su irascible contraparte, cedió ante las demandas de renegociar el tratado de libre comercio y aceptó la imposición unilateral de políticas migratorias que convirtieron a México en muro y Policía antimigrante de Trump, además de producir una crisis humanitaria en la frontera" y en contraste, "ha dado muestras reiteradas de distanciamiento con Biden. La lista es larga: rechazó reconocer su victoria de forma oportuna, envió una nota de felicitación fría —que contrasta con la carta efusiva escrita para Trump cuando fue electo—, impulsó una ley que impone restricciones sobre agentes extranjeros operando en México —que incluye a las agencias de inteligencia estadounidense—, está intentando tirar la Reforma energética que atrajo inversión estadounidense al sector, ha anunciado la probabilidad de frenar la colaboración binacional en seguridad mediante la Iniciativa Mérida, le ofreció asilo político a Julian Assange, no condenó la violencia trumpista en el Capitolio, criticó a Twitter y a Facebook por "censurar" a Trump, y acusó a la Administración de Control de Drogas (DEA) estadounidense de "fabricar evidencia" en el caso del exsecretario de la Defensa mexicano Salvador Cienfuegos. AMLO está armando el escenario para una confrontación en múltiples frentes", sostienen.
Para AMLO, "Biden es un enemigo útil y otro elemento distractor ante los estragos económicos y sociales de la pandemia". En este marco, el pedido de ayuda no es una muestra más de lo complicado que está el mandatario argentino con el FMI.
Mientras que la crisis económica alcanza una profundidad similar a la de 2002, el año que se materializó la mayor debacle económica y social de la historia del país.
El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que acaba de difundir el Indec muestra que la economía se hundió 10% en 2020. En el año posterior a la crisis de 2001, el producto se había desbarrancado un 10,9%. Este indicador es un anticipo de la variación del producto bruto interno (PBI), que el Indec publicará el 23 de marzo.
Los sectores vinculados a los servicios fueron los que más sufrieron en el año, mientras que aquellos productores de bienes se recuperaron más rápidamente, un proceso que en la Argentina se profundizó apuntalado por la brecha cambiaria y las expectativas de devaluación.
El primer año de la gestión Fernández-Fernández, marcado por la pandemia, refleja así la continuidad de la recesión tras dos años de caída del PBI -más una extrema volatilidad cambiaria- en tiempos del gobierno de Mauricio Macri. El último año de crecimiento económico fue 2017, pero, si se miran los niveles máximos de actividad, se aprecia que el país está estancado desde 2011. El PBI per cápita es peor ahora que hace dos décadas.
Es en el indicador mensual desestacionalizado, donde pone foco el Gobierno, puesto que encadenó su octavo mes de recuperación luego de los derrumbes históricos sufridos en marzo y abril del año pasado, períodos de la cuarentena más estricta implementada por el oficialismo.
Ese número mostró un avance de 0,9%, síntoma de que la lenta y heterogénea recuperación se mantiene. "De esta forma, superó el nivel de marzo y se ubica solo 3% por debajo del nivel pre-Covid (febrero)", escribieron en el Ministerio de Economía, apenas conocido el dato oficial.
El Gobierno cree que esta tendencia se prolongará este año, temporada electoral. Según el presupuesto 2021, que Martín Guzmán logró aprobar en el Congreso, la economía rebotará un 5,5% este año. Los economistas privados coinciden con ese análisis. El FMI, en cambio, revisó a la baja su proyección de crecimiento para el país, que estimó ahora en 4,5%.
El ministro de Economía afirmó ante los empresarios mexicanos que la Argentina "se está recuperando a una velocidad más rápida que otros países de la región". Estimó, refiriéndose al ATP y el IFE, que fue posible gracias a que "se preservó el capital de las organizaciones y el trabajo". Además, indicó: "La economía lleva 5 meses de recuperación, con una dinámica heterogénea, estamos todavía en una pandemia".
Pese a esa mirada, los datos oficiales muestran una una caída de la cantidad de ocupados -según el Indec- de cerca de 1,2 millones de personas, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que no se reflejan en el último dato de desempleo porque -con una baja tasa de actividad- son registrados como inactivos y no como desempleados. El mercado laboral sufrió además una fuerte precarización en el sector formal. Por otro lado, según datos de la AFIP, entre enero y noviembre (último dato disponible), se cayeron del sistema casi 19.000 empleadores (empresas).
"Exceptuando 2002, es la caída más alta de la historia. Es un registro inédito. Cuando se suman los dos años anteriores da un acumulado de 15% de caída. Dramático. Comparado con la región, somos de los países que caemos a doble dígito, sólo comparable con Venezuela y Perú", analizó Guido Lorenzo, director de la consultora privada LCG, en diálogo con 'La Nación'.
"El PBI dejó de crecer en 2011 y se empezó a estancar desde entonces. Con la caída de este año y los últimos dos, el PBI per cápita retrocede a niveles del promedio 1970 y 1975. Nos fuimos atrás unos 50 años en la historia con un mismo nivel de ingresos, pero peor distribuidos y con más pobreza", estimó el economista.
"Estamos un 3% abajo de febrero del año pasado, un 6,3% abajo de los niveles pre PASO. Después de las primarias empezó un nuevo tobogán. Y un 11% abajo del máximo de noviembre de 2017", estimó Gabriel Caamaño Gómez, director de Estudio Ledesma. "El año promedió -10%, dos puntos porcentuales mejor de lo que se esperaba en el peor momento, que era -12%. Ahí tuvo que ver mucho la performance de la industria y la construcción, que fueron los sectores que más rápido recuperaron. En parte, apalancados por la brecha. La virtud en el defecto", dijo.
"Si se toma diciembre, hay unos seis puntos de arrastre estadístico, lo que es un poco mayor a lo esperado también. Deberían corregir para arriba varias proyecciones. Aunque todos estos cálculos estacionales son bien provisorios aún. Este año más que nunca", sentenció el economista.
"Es una de las caídas más altas de América latina y el mundo. En la región sólo Venezuela y Perú están peor. El resto de las economías cayeron menos de 10%. Ni hablar del mundo y las economías desarrolladas. Eso hace que nuestra performance en términos comparativos sea bastante negativa", sentenció Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina.