Proliferan las ferias americanas free tax en zaguanes de los barrios del área metropolitana de Buenos Aires, lo mismo que enormes ferias de trueques en localidades del GBA, que cubren la demanda de los distintos estratos sociales.
Asimismo, cuando se trata de bienes durables (autos, inmuebles, electrónica) y de consumo (indumentaria, calzado, electrodomésticos), las reiteradas ofertas que avanzaron en las estrategias comerciales dejaron de ser vistos como costos de oportunidad por los compradores y se convirtieron en referencias reales para el sistema de precios.
Si cada vez aparecen menos interesados acercándose a una concesionaria, retail, shopping o centro comercial a cielo abierto a preguntar por los precios marcados y sí directamente consultan las promociones, descuentos y demás formas de abaratamiento de los valores consignados, es porque está sobreentendido que existe otra lista, la auténtica, la que se paga.
En el Electro Fest aún vigente, quedó claramente expuesto que un televisor smart de 55” que se vendía en un sucursal en $44.999 se ofertó online $35.999, es decir -$9.000, que aun equivaldrían a una jubilación mínima.
Una heladera con freezer de marca que estaba a $22.199 en el local se transó en $16.072 por la red.
O un celular Motorola liberado, de $19.999 que estaba se bajó a $15.999.
O sea que los descuentos aplicados a las operaciones reales hicieron descender las cotizaciones del 20% al 50% a quienes las pagaron.
Ir a adquirir un auto 0 Km implica toparse con una cantidad tal de combinaciones de ofertas y descuentos que dificultan saber cuál sería en realidad su precio.
De este modo, entre las 816 ofertas que maneja A{ utocosmos.com, el Toyota Yaris 1.5 XS está en $644.300, pero se vende a $550 mil, que traducido a dólares de la tasa de interés del 63% serían US$12.940, aún así por encima de los US$10.800 a los que se vende al cambio en México.
Si se toman al azar otras propuestas, como la de Volkswagen Surán cross 1.6 highline, de los $892.700 en que figuraba cedió a $559.000. O la del Peugeot 208 GT 1.6 THP, que fue de $904.400 a $720 mil.
Pero al encontrarse un 30% del patentamiento anual en Argentina parado en las terminales y concesionarias, el mercado automotor en general, salvo la compañìa japonesa, tiene dos vías compatibles entre sí para ajustar en los meses venideros:
** por precio para liquidar lo que hay, y
** lo que vaya saliendo o reduciendo la producción para ralentizarla hasta que se achique el stock.
Con los pasajes ocurre otro tanto, ¿Cuánto cuesta ir y volver a Miami? ¿$40.000, la mitad, la mitad de la mitad de un low cost y metiendo promociones, millajes y otras formas de rebaja, $5.800 por un remanente…?
Hasta un gobierno que presume de liberal (y los liberales se horrorizan cuando escuchan esa referencia) influye, directa e indirectamente, más del 40% en el Índice de Precios al Consumidor del INdEC, con los aumentos en los regulados que de volea van a parar a las estructuras de costos de las empresas que producen bienes y servicios.
Y cuando acechan peligrosamente los ingresos relativos, los gobernantes exhuman viejas prácticas burocráticas de controles, a los que se identifica con eufemismos tales como máximos, administrados, cuidados, etc. Tienen el propósito excluyente de incidir en los índices estadísticos antes que en las economías hogareñas.
Lo mismo se agrupan en diversas canastas: básicas, alimenticias, familiares, que sirven para encuadrar a alguien en la pobreza, indigencia, o clasificarlo socioeconómicamente.
La Administración Macri entró en 2015 con una doble política:
** silbar y mirar para otro lado mientras los formadores de precios remarcaban; y
** firmar de puño y letra los tarifazos de los servicios públicos, los combustibles, el transporte, la medicina y hasta los cigarrillos, pero no para salvaguardar el acceso de los ciudadanos, sino para asegurarles la rentabilidad a los productores e intermediarios.
También mediante el cobro de cargas tributarias cada vez mayores, la nación, las provincias y los municipios piensan antes en lo que necesitan recaudar para pagar lo que gastan, bien o mal, que en aplicar el sistema de impuestos para beneficiar al conjunto de la sociedad, a crear más y mejores empleos y a atraer inversiones que lo generen.
La razón por la que los valores de la luz, el gas, el agua, los combustibles y transportes hayan superado largamente al resto de la economía, y principalmente a los salarios con que deben pagarse, es que responden al arbitrio de la lapicera del funcionario, sin que intervengan las leyes del mercado, tal como sucede con las empresas textiles, de calzado, metalúrgicas, en general pymes, que dejen ajustar por recesión y con el castigo de tasas de interés 'piso' fijadas hoy por el Banco Central en el 63%.