Así, según esos datos, al desplome fenomenal de 2020 le seguiría un rebote del 3% en 2021, y una posterior desaceleración hasta el 2,5% al año siguiente.
Estas previsiones corrigen a la baja las anteriores al tener en cuenta los efectos de la cuarentena preventiva que generó un parate generalizado de la actividad económica que se mantiene hasta el día de hoy. En el análisis anterior se esperaba una contracción del PBI del 1%.
No obstante, el texto aclara que las mismas podrían sufrir modificaciones en el futuro. "Si bien los pronósticos podrían haber sido razonables cuando fueron formulados, están sujetos a ciertos riesgos e incertidumbres, incluidos los posibles efectos de eventos actuales, como la pandemia del COVID-19, que no es razonablemente previsible en este momento, y podría causar que los resultados reales difieran materialmente de los contemplados", dice el documento.
En otro orden, el pronóstico prevé que el resultado primario de la balanza fiscal mantenga un sesgo contractivo para los siguientes 2 años, aunque con una tendencia declinante hasta llegar al superávit del 0,3% en 2024.
En cuanto a las necesidades de financiamiento por parte del Banco Central, Economía espera que este año sea del 3,1% del PBI, con ritmo decreciente hasta reducirse a 0 en 2023.
Así mismo se espera que -a un tipo de cambio real constante- la balanza comercial arroje un superávit del 3,6% del PBI este año, con trayectoria descendente hacia los próximos años.
En materia de reservas del Banco Central, el ministro Guzmán se pone como "meta" cerrar 2020 con US$50 mil millones, con la proyección de alcanzar los US$77 mil millones los próximos 10 años.