Aunque según fuentes del Gobierno, los acreedores italianos estaban siendo investigados por fraude ya que nunca se pudo comprobar que tuvieran en sus manos títulos argentinos que les permitiera cobrar el litigio que ganaron contra el país por el default de 2001.
Esa acusación es porque el banco italiano "Banca di Credito Cooperativo Terra di Laboro", donde los demandantes argumentaban tener depositados los bonos, informó oficialmente que no tenían ningún crédito a nombre de esas personas.
Pero el hecho de que la causa se haya enviado a manos de Preska confirma, según fuentes oficiales, que la justicia le dio la razón al estado argentino tras haber planteado que debía tramitarse en el distrito sur, dado que allí estaba radicada la demanda en la que habían sido acusados los bonistas.
El caso había sido presentado en el distrito Este porque "es donde está el aeropuerto de Queens donde Aerolíneas tiene sus activos", puntualizó el experto en litigios de deuda Sebastian Maril, de Research for Traders, aunque en el Gobierno consideraron que "los activos de Aerolíneas están en Argentina, donde tiene las oficinas y los talleres; ni siquiera los aviones porque son por leasing".
Para Maril, como la compañía es oficialmente una sociedad anónima "es bueno para los acreedores porque no tiene inmunidad soberana, pero si justifica que es de propiedad estatal entonces pasa a tener inmunidad". "Ahí está el juego de los abogados y lo que interpreten los jueces como ocurrió con la Fragata", añadió.
Por lo general, los intentos de fondos buitre de embargar activos, por ejemplo de YPF, no rindieron sus frutos. En concreto, en 2009 también hubo un intento de hacerlo con Aerolíneas aplicando el criterio de Alter Ego pero fue denegado por la justicia, recordaron las fuentes oficiales.