Dólar: Lo que esconden los números de la cuenta corriente
Los números de la cuenta corriente del tercer trimestre volvieron a circular fuerte en la City y reavivaron el clásico runrún sobre el dólar.
26 de diciembre de 2025 - 14:30
Los números de la cuenta corriente del tercer trimestre volvieron a circular fuerte en la City y reavivaron el clásico runrún sobre el dólar. A primera vista, el dato no cae bien, pero cuando se mira un poco más fino, aparece otra lectura. Los números esconden más de lo que muestran y el frente externo está bastante lejos de un escenario de tensión.
El último informe de Facimex Valores S.A. apunta directo a ese punto y destaca como el problema no es el dato en sí, sino cómo se lo lee.
Quedarse solo con el déficit acumulado es perder de vista lo más importante de la foto.
El rojo está, pero no dice todo
En los papeles, la cuenta corriente marcó un déficit de US$1.600 millones en el tercer trimestre, y el acumulado de los últimos cuatro trimestres trepó al 1,3% del PBI. Es el número más alto del actual gobierno y, lógico, genera ruido.
El detalle muestra un superávit comercial de bienes que se achicó a US$4.300 millones, con importaciones volando al 25% interanual, muy por encima de las exportaciones, que crecieron 14%. A eso se le suma un déficit más profundo en servicios, de US$2.600 millones, empujado casi todo por el turismo, que volvió a demandar dólares a lo grande.
Hasta ahí, la lectura rápida diría que el frente externo se está complicando. El punto es que esa lectura es incompleta.
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El dato que casi nadie mira
Cuando se limpian los números de estacionalidad y se los mira en serio, la historia cambia. Según Facimex, el saldo de bienes y servicios pasó de un déficit del 0,6% del PBI en el 1T25 a un equilibrio en el 2T25, y terminó el tercer trimestre con un superávit del 1,1% del PBI, medido en términos trimestrales anualizados.
Ese dato es clave y suele quedar tapado por el titular del déficit acumulado. Ese dato es clave y suele quedar tapado por el titular del déficit acumulado.
De hecho, cuando se suma ese superávit operativo y se descuentan los pagos de ingresos primarios y secundarios, la cuenta corriente “real” del tercer trimestre arroja un déficit anualizado de apenas 0,6% del PBI.
Con un rojo así de chico, hablar de atraso cambiario fuerte suena exagerado.
Otro error habitual es comparar el tipo de cambio real actual con la historia sin tener en cuenta qué cambió. Y cambió algo central como lo son las cuentas fiscales.
Con superávit primario, la economía funciona distinto. Con superávit primario, la economía funciona distinto.
Desde 2024, el sector público dejó de chupar dólares. Eso hace que, aun con un tipo de cambio real más apreciado, la cuenta corriente no se desmadre.
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Los datos muestran que, desde el 2T24, el balance de bienes y servicios viene rindiendo mejor de lo que diría el manual para niveles similares de tipo de cambio.
Con las cuentas ordenadas, el dólar puede estar más bajo sin que explote el frente externo. Con las cuentas ordenadas, el dólar puede estar más bajo sin que explote el frente externo.
Por qué esta vez no es como en 2018
El fantasma de 2018-2019 sigue pesando en la cabeza del mercado. Pero la comparación no cierra. En aquel momento, la economía arrancaba con un déficit de cuenta corriente de casi 5% del PBI, financiado con deuda y capitales golondrina.
Hoy el déficit es mucho más chico y, además, es del sector privado. Hoy el déficit es mucho más chico y, además, es del sector privado.
El Estado, lejos de sumar presión, aportó en 2024 un superávit externo del 0,8% del PBI, algo que no pasaba desde 2010. Eso cambia todo, Incluso si el financiamiento externo se complicara, el ajuste necesario sería limitado, muy lejos del golpe que se vio en la crisis pasada.
También es distinto cómo se financia el déficit según explican, ya que, no hay una lluvia de capitales especulativos. El Tesoro solo patea vencimientos, las provincias hacen lo mismo y las empresas que salen al mercado externo, en general, son generadoras de dólares.
A eso se suma la Inversión Extranjera Directa que empieza a traccionar con el RIGI. Ya hay proyectos aprobados por US$25.000 millones, y los que están en carpeta superan los US$42.000 millones. Eso pone un piso concreto de dólares para los próximos años.
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Lo que realmente muestran los números
El mensaje es bastante más tranquilo que lo que sugieren algunos titulares. Los números de la cuenta corriente esconden una mejora de fondo que no aparece en la lectura rápida.
Hay déficit, sí. Pero es chico, manejable y consistente con el tipo de cambio actual. Hay déficit, sí. Pero es chico, manejable y consistente con el tipo de cambio actual.
Lejos de anticipar un problema cambiario, los datos del tercer trimestre muestran que el equilibrio externo ya está bastante más cerca de lo que muchos creen. En una Argentina donde la cuenta corriente suele ser sinónimo de lío, esta vez la historia viene siendo otra.