Joel Lupieri, economista consultado por Ámbito, atribuye estas variaciones a las tasas reales negativas presentes en la economía, junto con la extensión de los plazos para los Plazos Fijos UVA, generando un impulso al alza en la demanda de dólares. Los inversores, reticentes a aceptar la pérdida de valor de sus pesos y reacios a dejar sus fondos depositados por 180 días, optan por activamente adquirir divisas.
Es relevante destacar que la actual administración lleva menos de un mes en funciones y hereda desequilibrios de gran magnitud. No obstante, ahora se observa un mercado más cauteloso en general; tanto la deuda soberana como la renta variable han ajustado sus valoraciones. Es relevante destacar que la actual administración lleva menos de un mes en funciones y hereda desequilibrios de gran magnitud. No obstante, ahora se observa un mercado más cauteloso en general; tanto la deuda soberana como la renta variable han ajustado sus valoraciones.
¿Cómo puede seguir?
Diversas consultoras privadas sugieren que la devaluación del dólar oficial al 2% mensual es insostenible en un contexto de alta inflación, planteando la necesidad de acelerar el ritmo del crawling peg o realizar un nuevo ajuste en el tipo de cambio oficial. Y es por esto que:
Existe la expectativa de que, de prolongarse esta situación, la brecha podría ampliarse aún más en el tiempo. Existe la expectativa de que, de prolongarse esta situación, la brecha podría ampliarse aún más en el tiempo.
Por eso, la atención del mercado se centra en la brecha entre el dólar oficial y el blue, ya que de la estabilidad cambiaria dependen dos aspectos cruciales:
- La continuación de la liquidación de stocks por parte de los productores agrícolas, permitiendo así la recomposición de las reservas, como evidenció la compra de casi US$ 3.000 millones por parte del BCRA en las primeras dos semanas de diciembre.
- El mantenimiento del atractivo para los ahorristas de plazo fijo, quienes ven una tasa nominal negativa ante la inflación, pero que, al convertirla a dólares, resulta positiva en al menos un 7% mensual.
A pesar de un inicio de año aparentemente tranquilo, con descensos en el dólar blue (que llegó a $1.005) y en el MEP y el CCL por debajo de los $1.000, la persistente inflación genera interrogantes sobre la resistencia del billete de $1.000 frente a las presiones cambiarias.
La consultora Portfolio Personal Inversiones proyecta una drástica disminución en la inflación de febrero en comparación con enero (17% frente a 28%), pero anticipa un nuevo quiebre de tendencia en abril debido a un posible salto devaluatorio.
Por otro lado, Analytica, destaca similitudes entre el momento actual y los meses previos a planes de estabilización como el Austral de 1985 y la Convertibilidad de 1991. Aunque la inflación persistente y el tipo de cambio real elevado se asemejan, la masa monetaria actual es más del doble que en esos períodos, lo que sugiere que el gobierno podría optar por continuar "licuando" los pesos mediante la vía inflacionaria para mitigar la volatilidad.
En caso de levantar el cepo e implementar un programa de shock estabilizador en seis meses, se requeriría una inflación mensual de 34,2% para reducir la masa monetaria al nivel previo a la Convertibilidad, o del 19,6% para volver al nivel pre-Austral en un año. En caso de levantar el cepo e implementar un programa de shock estabilizador en seis meses, se requeriría una inflación mensual de 34,2% para reducir la masa monetaria al nivel previo a la Convertibilidad, o del 19,6% para volver al nivel pre-Austral en un año.
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