Cabe recordar que la Casa Rosada busca desprenderse de casi todas las empresas públicas vigentes, en pos de mantener el superávit fiscal. Con esa premisa, el Gobierno nacional no vería con malos ojos la transferencia de propiedades estatales a las provincias a modo de gesto para comenzar a saldar deudas.
Al respecto, trascendió hace días el interés de Córdoba por quedarse con las acciones de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), cuyas instalaciones se encuentran en la provincia. Según entienden en el Gobierno cordobés, un modelo de gestión público-privado podría sentar un buen negocio para la provincia sin perder un actor central en el circuito tecnológico local y un posible caso paradigmático para presentar en un futuro la oferta del “partido cordobés” a nivel nacional.
Las charlas fueron admitidas por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, encargado de lidiar con los reclamos provinciales respectivos. Con negociaciones incipientes, desde la Casa Rosada verían como viable la transferencia ante las intenciones de privatizar esa y otras compañías estatales.
El valor real
En caso de concretarse, un traspaso de Nación a Córdoba de una sociedad estatal como FAdeA sentaría un precedente importante. Aunque, antes, ambas esferas estatales deberían ponerse de acuerdo sobre el valor real de la compañía y el impacto futuro, lo que supondría largas sesiones de discusión y estudio de mercado en medio de un contexto político que exige gastos ajustados.
Tan solo en 2023, FAdeA arrojó un déficit operativo de nada menos que 16 millones de dólares. Tras un proceso de fuerte reestructuración y recorte de personal, la empresa sigue un rumbo de saneamiento que podría ser apuntalado por el Centro Cívico, desde donde barajan la posibilidad de impulsar contratos importantes en materia de mantenimiento de aviones comerciales, fabricación de repuestos y, más adelante, venta de aviones de defensa y entrenamiento como el Pampa.
De esa manera, Córdoba tendría que considerar el valor real de deuda a ceder a cambio de la empresa, además de cerrar virtualmente la puerta al reclamo por el efectivo.