El acuerdo también incluye pagos extraordinarios no remunerativos durante junio y julio. Para la categoría Ayudante Zona A, por ejemplo, se fijaron montos de $50.300 en junio y $57.900 en julio, mientras que un Oficial Especializado percibirá $63.300 y $72.900 respectivamente.
Las escalas salariales muestran fuertes diferencias según categoría y zona geográfica. En la denominada Zona A —que incluye Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza— un oficial especializado ya supera los $6.000 por hora, mientras que un ayudante ronda los $4.500. En las regiones patagónicas y zonas australes los valores son considerablemente más altos debido a los adicionales por zona desfavorable. En Tierra del Fuego, por ejemplo, un oficial especializado puede superar los $14.000 por hora trabajada.
El acuerdo también contempla pagos extraordinarios no remunerativos que se liquidan de manera quincenal. Estos adicionales buscan compensar parcialmente la pérdida de ingresos ocasionada por la inflación acumulada y forman parte de una estrategia que la UOCRA viene sosteniendo desde 2024: revisiones cortas y negociaciones trimestrales para evitar atrasos salariales prolongados.
El acuerdo salarial, entre el poder adquisitivo y el aumento del costo de la construcción
Sin embargo, el impacto de las paritarias no se limita al bolsillo de los trabajadores. Las desarrolladoras inmobiliarias y constructoras advierten que el incremento sostenido de la mano de obra sigue presionando sobre el Índice del Costo de la Construcción (ICC), uno de los principales indicadores que sigue el mercado. La combinación de salarios más altos, costos financieros y materiales dolarizados mantiene elevada la ecuación económica de nuevos proyectos.
En el sector privado reconocen que existe una recuperación parcial en obras residenciales, remodelaciones y desarrollos de escala media, impulsados por la estabilización macroeconómica y cierta reactivación del crédito hipotecario. No obstante, la obra pública continúa mostrando niveles reducidos de actividad en varias provincias, lo que limita la capacidad de expansión del empleo formal en la construcción.
La UOCRA y las cámaras empresarias acordaron además mantener abierta una comisión de seguimiento para monitorear la evolución de la inflación y del nivel de actividad. El mecanismo permite reabrir la discusión salarial si las variables económicas sufren cambios significativos durante el segundo semestre.
De esta manera, la construcción vuelve a convertirse en uno de los sectores testigo de la economía argentina: salarios que intentan no perder frente a los precios, empresas que trasladan costos y una actividad que depende, cada vez más, de la estabilidad macroeconómica para sostener la recuperación
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