No obstante, el exministro advierte que el sistema actual dista mucho de ese ideal, ya que persiste una multiplicidad de mercados con fuertes restricciones y una intervención constante del Banco Central (BCRA). No obstante, el exministro advierte que el sistema actual dista mucho de ese ideal, ya que persiste una multiplicidad de mercados con fuertes restricciones y una intervención constante del Banco Central (BCRA).
El economista señala que plantear una transición ordenada, sin sobresaltos y con un ajuste gradual del tipo de cambio, podría generar desconfianza en los mercados. Por ello, enfatiza la necesidad de que el Gobierno explique con claridad cómo se avanzará hacia un mercado único y libre de cambios, evitando incertidumbre y especulación.
El error de pensar con un dólar fijo
Cavallo señala que, hasta que el ministro Luis Caputo presentó un nuevo esquema monetario, el equipo económico razonaba con el paradigma del tipo de cambio fijo, basado en experiencias previas de estabilización como la de Ricardo Arriazu. Este modelo asume que el equilibrio externo se logrará automáticamente con disciplina fiscal y monetaria, además del crecimiento de las exportaciones.
Sin embargo, Cavallo advierte que este razonamiento ignora un punto clave: en los planes exitosos de estabilización, como la convertibilidad, el tipo de cambio único se estableció desde el inicio, eliminando distorsiones como retenciones y aranceles de importación. Además, se garantizó la libertad total de movimiento de capitales mediante una regla estricta de convertibilidad.
El exministro destaca que la estrategia actual de control cambiario de Milei-Caputo-Bausili depende del uso de reservas escasas y de un tipo de cambio que no es ni único ni libre. En su opinión, esta política equivale a una fijación blanda que aspira a convertirse en una fijación dura, pero sin mecanismos claros para garantizar su sostenibilidad.
Flotación administrada al estilo Perú: ¿Viable para Argentina?
Cavallo plantea que el Gobierno deberá definir, llegado el momento de la unificación cambiaria, si opta por un tipo de cambio fijo o por un esquema de flotación administrada, similar al de Perú. Aclara que no es necesario tomar esa decisión de inmediato, ya que dependerá de la persistencia de la inercia inflacionaria.
El esquema peruano ha demostrado estabilidad, con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) interviniendo ocasionalmente en el mercado para suavizar la volatilidad sin comprometer la autonomía del tipo de cambio.
Cavallo considera que esta estrategia puede ser viable para Argentina solo si el país logra acumular reservas suficientes y generar confianza en los mercados -algo que hoy no estaría pasando-. Cavallo considera que esta estrategia puede ser viable para Argentina solo si el país logra acumular reservas suficientes y generar confianza en los mercados -algo que hoy no estaría pasando-.
Para que un modelo similar funcione en Argentina, sería imprescindible reducir la inflación de manera sostenida, eliminar restricciones cambiarias y fortalecer el sistema financiero.
Además, el Banco Central debería contar con herramientas efectivas, como encajes bancarios diferenciales y operaciones de mercado abierto con bonos en pesos y dólares, para moderar las fluctuaciones del tipo de cambio.
No obstante, Cavallo advierte que la diferencia estructural entre ambas economías dificulta una implementación inmediata de este esquema en Argentina. A diferencia de Perú, que ha mantenido estabilidad macroeconómica por décadas, Argentina enfrenta un escenario de elevada inflación, desequilibrios fiscales y una frágil confianza en el sistema financiero.
El Gobierno debe mostrar liderazgo y no quedar atado al FMI
En una reciente entrevista, el viceministro José Luis Daza afirmó que el plan de estabilización de Milei es de autoría propia y no una imposición del FMI. Cavallo considera fundamental que el Gobierno refuerce este mensaje, dejando en claro que las decisiones cambiarias responden a convicciones internas y no a exigencias externas.
El economista advierte que la comunicación oficial ha sido confusa, dando la impresión de que el FMI dicta las políticas del Ejecutivo. En su opinión, si el Gobierno realmente busca llevar adelante un cambio profundo, debe comunicarlo con claridad y determinación, ya que en ese caso el FMI acompañará las decisiones del país en lugar de imponerlas.
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