Drones contra aviones
Actualmente, la tarea cuenta con dos técnicas generalizadas: la aplicación terrestre con pulverizadoras, y la aérea, ya sea con aviones o drones. Al respecto, especialistas del Grupo APC dedicado a la industria fitosanitaria, dieron cuenta de algunos aspectos superiores en la aplicación con estos últimos.
En primer lugar se destaca la precisión a la hora de cubrir las hectáreas con productos fitosanitarios. En buena medida, la efectividad contra los agentes amenazantes (plagas y enfermedades) depende de la capacidad de alcanzar cada uno de los cultivos con la cantidad correcta de producto.
“A diferencia de un avión, el dron puede ajustar su altura y velocidad con mucha precisión, lo que le permite adaptarse a diferentes condiciones y objetivos de aplicación”, destacaron desde APC. Además, los drones son capaces de “empujar” el producto pulverizado con mejor efectividad gracias a la posición de sus hélices.
Por otra parte, también hay ventaja en materia de volúmenes. Los drones son capaces de manejar cargas similares de producto que los aviones por hectárea, con grandes diferencias si se comparan los costos operativos.
De cualquier forma, la llegada de los drones a la industria fitosanitaria no implicaría la destrucción de la pulverización aérea, sino su transformación. En ese sentido, los especialistas de APC destacaron que “representan una nueva categoría dentro de la pulverización, combinando lo mejor de la aplicación aérea y terrestre, pero con particularidades que requieren un enfoque técnico específico”.
Cabe destacar que los pilotos dedicados a la pulverización agrícola cuentan con grandes ventajas para poder transformarse en operadores de drones. Al fin y al cabo, se trata de vehículos aéreos destinados a personal especializado.
Avión fumigador P.jpg
Los aviones pulverizadora siguen vigentes.