Los australianos estaban dirigidos en aquel entonces por Eddie Jones, el actual superior de Mitchell en la selección inglesa, quien reveló haber visto una cámara filmando la sesión de entrenamiento del XV de la Rosa desde un inmueble frente al terreno de juego.
De todas formas, Mitchell no se mostró “especialmente preocupado” por ese presunto intento de espionaje: “El juego evoluciona tanto, está en tanto movimiento que no veo ningún interés en espiar a un equipo”.
Inglaterra, campeona del mundo en 2003, se mide con los vigentes dobles campeones del mundo neozelandeses, el sábado en Yokohama por un puesto en la final. Los otros dos semifinalistas son Sudáfrica y Galés, que se miden el domingo, y que no han quedado al margen de este incidente.
El seleccionador inglés, experto en generar situaciones controvertidas, tras lanzar esta explosiva declaración, quiso quitarle dramatismo al tema. “Definitivamente había alguien en los pisos (frente al campo de entrenamiento) filmando, podría haber sido un fanático japonés... No me importa, amigo. No me importa. Sabíamos desde el principio que estaban filmando, no cambia nada de lo que hacemos y nos encanta”, aclaró el australiano en declaraciones que reprodujo el diario español El Confidencial.
Jones admitió que solía filmar las sesiones de entrenamiento de otros equipos, pero que lleva sin hacerlo desde 2001. “Simplemente no necesitaba hacerlo más, puede ver todo. Están en YouTube. No tiene ningún valor hacer ese tipo de cosas, absolutamente cero. Todos saben lo que hacen todos, ya no hay sorpresas en el rugby mundial. Eso es lo mejor del juego: solo tienes que ser lo suficientemente bueno ese día”, explicaba Eddie Jones a los periodistas asistentes.
En su juego psicológico, Jones quiso trasladar toda la presión de la semifinal a la tricampeona del mundo. “El entrenador de habilidades mentales de los All Blacks, Gilbert Enoka, será ahora mismo el tipo más atareado en Tokio. Ellos tienen que lidiar con esa presión de ganar la copa tres veces y que potencialmente podría ser el último partido para su mejor entrenador y su capitán. Ellos seguro que estarán pensando en esas cosas [...] La presión los estará persiguiendo por la calle”. Además, el entrenador del ‘XV de la Rosa’ no se olvidó de dejar una picante declaración a la prensa neozeldensa: “Los medios de allí son unos fanáticos con teclado”.
La forma de ser del entrenador inglés y sus continuas peleas con los medios en el deporte de la ovalada le han ido creando enemigos allá por donde pisa. En 2015, Eddie Jones decidió dejar de preparar a la selección nipona para tomar su auto Ferrari inglés. La hinchada japonesa no se olvida y en el pasado partido de la fase de grupos entre Gales y Australia, Jones recibió numerosas advertencias cuando fue enfocado en las pantallas gigantes del estadio. Todo ello pese a que intentó pasar desapercibido camuflado bajo una gorra, según reveló El Confidencial.
Así, Eddie Jones, también tuvo una dedicatoria especial para el público nipón: “Nadie piensa que podemos ganar. Hay 120 millones de japoneses cuyo segundo equipo son los All Blacks. Solo tenemos que tener una gran semana, divertirnos y relajarnos. Si somos lo suficientemente buenos, entonces ganaremos; si no somos lo suficientemente buenos, habremos hecho lo mejor posible”.
Por lo tanto, esta polémica se extendió al resto de los equipos implicados en las semifinales del Mundial. Así, Mzwandile Stick, entrenador asistente y encargado de los tres cuartos de los Springboks, se mostró completamente en contra de tal práctica: “Estamos tratando de mantener el juego limpio como sudafricanos, liderados por los estándares de World Rugby. Hacer algo así no es parte de lo que defendemos. Somos un equipo honesto. No creo que alguna vez hagamos algo tan estúpido como eso. No solo te estás engañando a ti mismo sino que estás engañando al mundo entero. Los fanáticos quieren una batalla justa entre dos equipos y de eso es de lo que siempre hablamos. No necesitamos al espionaje. Todos tenemos que jugar limpio”.