Farah, de 30 años, pretende repetir la hazaña en Moscú. El discípulo del entrenador cubano Alberto Salazar estuvo cerca de lograrlo hace dos años en los Mundiales de Daegu, pero quedó segundo en el 10.000.
Tras ganarse todo tipo de elogios en los Juegos de Londres, donde conquistó el pasado año el doblete 5.000-10.000 metros, el británico (nacido en Somalia) Mohamed Mo Farah tiene como misión ahora conseguir el oro también en ambas pruebas en el Mundial de Atletismo de Moscú, que se inicia hoy.
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Si lo logra, Mo igualará al etíope Kenenisa Bekele, que dominó en las distancias largas de la pista en los Juegos de Beijing, en el 2008, y en el Mundial de Berlín, el año siguiente.
Nació en el descontrolado Mogadiscio (Somalía) el 23 de marzo de 1983, vivió en medio del caos y la violencia que sacude el país africano, hasta que a los 10 años se unió a su padre, un experto en informática que vivía en Londres.
Su historia es una de las más significativas de un atletismo británico que ha crecido sobre la base del multiculturalismo y los orígenes diversos.
“Nunca viviré un día mejor en mi vida”, afirmó el 4 de agosto del 2012, cuando ganó su primer título olímpico en los 10.000 metros. Fue un sábado inolvidable para el atletismo británico, que rugió con ocho medallas de oro, tres en atletismo, una de ellas de Mo.
Un sábado después, Farah triunfó también en los 5.000 metros. El estadio Olímpico lo celebró a lo grande y el fondista compartió protagonismo con la leyenda de la velocidad, el jamaiquino Usain Bolt, que ganó una hora más tarde el relevo 4x100 metros con récord mundial (36,84s).