Julio César Chávez Jr. apuesta a su juventud y corpulencia para arrollar a Sergio Martínez. El argentino confía en su velocidad y conocimiento del ring. Sergio Martínez es quizás el púgil que mejor domina los espacios del cuadrilátero hoy en día, es rápido, inteligente, huidizo y muy preciso en sus golpes.
El campeón mexicano ha mejorado enormemente desde que entrena con Freddie Roach. Ha ganado en potencia, velocidad, movimientos y defensa. La forma en la que le ganó a Andy Lee le hizo ganarse el respeto que no tenía antes. El problema –o la oportunidad- es que nucna se había enfrentado a un boxeador como Sergio Martínez.
Freddie Roach dice que Julio César Chávez Jr. es un diamante en bruto y una de sus estrellas. Cuando eso lo piensa un hombre que tiene a Manny Pacquiao y que tuvo a Amir Khan hasta ayer hay que escucharlo.
Lo más interesante es que esta pelea limpia uno de los muchos pecados del boxeo actual y pondrá en orden la legitimidad del título de las 160 libras. Además los dos boxeador han mostrado una gran animosidad, se han dicho de todo y han calentado la pelea para darle un poco de morbo.
En el respaldo hay buenos boxeadores en peleas desiguales. Guillermo Rigondeaux, el boxeador más evitado en la actualidad, defiende el título súper gallo AMB ante Roberto Marroquín, un púgil en formación.
Más pareja luce la de Román Rocky Martínez, una de las grandes esperanzas del boxeo puertorriqueño, contra el mexicano Miguel Beltrán Jr. Otra batalla regional.