Londres 2012: La maldición o la ventaja de jugar en casa
Por Raúl Fain Binda (BBC Mundo)

Por Raúl Fain Binda (BBC Mundo)
(Digamos, de paso, que los comentaristas británicos reconocen que en la especialidad de clavado los mexicanos Germán Sánchez e Iván García -medalla de plata- ejecutaron la zambullida más compleja técnicamente).
Este tipo de presión es típica en los deportes que son juzgados con cierto grado de subjetividad, como la gimnasia, precisamente, que fue motivo de gran agitación durante la jornada del lunes.
El caso del juez japonés
Se dijo que la calificación errónea al último ejercicio del gran gimnasta japonés Kohei Uchimura, considerado uno de los mejores de todos los tiempos, había sido distorsionada, de buena o mala fe, para favorecer al equipo local.
En realidad, como lo aclara en un revelador despacho Amaya Iríbar, del diario español El País, uno de los dos jurados que calificaron la dificultad (los otros jurados califican la ejecución) era precisamente un japonés.
El equipo nipón apeló con éxito y de cuarto pasó al segundo lugar, relegando a Gran Bretaña al tercero.
¿Fue un caso de favoritismo inconsciente, que afectó incluso al jurado japonés? ¿O simplemente un error de buena fe, que las autoridades tuvieron el coraje de reconocer y corregir, provocando una airada reacción del público?
Métodos indirectos
De lo que no cabe ninguna duda es que los organizadores siempre tienen a mano una panoplia de recursos para confortar a sus atletas.
En Pekín 2008, por ejemplo, los británicos se quejaron en varias ocasiones por una variada lista de inconvenientes planteados por los organizadores chinos.
Dijeron, por ejemplo, que la aduana les confiscó y nunca devolvió el equipo que habían llevado para pronosticar con precisión el tiempo, algo crucial en las pruebas de vela, por ejemplo.
Y ahora los extranjeros podrían señalar que los organizadores se han asegurado de que espectadores británicos estarán en los mejores sitios para alentar a los atletas locales en las llegadas y otros sitios estratégicos.
Este y otros trucos más o menos inocentes son moneda corriente en la organización de todo tipo de competición deportiva.
Sea como fuere, a esta altura Gran Bretaña no tiene ningún oro y ya suenan las campanas de alarma.
"Tranquilos, tranquilos", recomienda este martes The Times, que utiliza el sistema de pronósticos de Infostrada: "Sólo tenemos tres medallas, pero nosotros esperábamos dos a esta altura… aunque una de ellas debía ser de oro".