¿Y dónde está el piso? Nuevos datos de la desaceleración de la economía
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). Durante el 3er. trimestre del año, la economía argentina creció 6,5% respecto a igual período de 2007, según la estimación del PBI. Sin embargo, en relación al 2do. trimestre de 2008, el Producto Bruto Interno se expandió en 1,3%, en términos desestacionalizados, evidenciando claros signos de desaceleración económica.
Es la menor tasa de crecimiento trimestral desde el 1er. trimestre de 2003.
Analizando la evolución del producto (a precios constantes) por el lado de la Demanda y Oferta Global se observa que el Consumo Privado creció un 6,6% en relación al 3er. trimestre de 2007, manifestando un menor ritmo de crecimiento del principal motor de nuestra economía (se expandía un 8,9% durante el 3er. trimestre de 2007), que actualmente representa el 65% de producto.
En tanto que el Consumo del Sector Público, mostró un incremento del 6,2%, inferior al ritmo de expansión de igual trimestre de 2007 (7,7%).
Por su parte, la Inversión Bruta Interna Fija creció un 8,4% durante el 3er. trimestre de 2008, por debajo del 13% registrado en igual período de 2007. De este modo, la IBIF representa el 24% del PBI.
Dentro de la Inversión en Equipo Durable de Producción, sobresale el incremento del componente importado, cuya tasa de expansión en el 3er. cuarto del año (19%) superó ampliamente el registro del componente de origen nacional, cuya expansión alcanzó sólo un 11% durante el mismo período.
En tanto que la inversión en construcción –que absorbe el 55% de la IBIF total- creció un 2,8%, mostrando claros signos de desaceleración si se lo contrasta, no sólo con el 3er. trimestre de 2007 (6,5%), sino con los registros de los últimos 5 años.
La buena performance de la inversión en los últimos años llevó a que la participación de ésta en el PBI se haya recuperado hasta superar los niveles previos a la crisis iniciada en el 2do. semestre de 1998. No obstante, el actual contexto de incertidumbre, con expectativas de devaluación y su consecuente fuga de capitales, desalientan la evolución de la inversión.
Las Exportaciones de bienes y servicios registraron un aumento interanual del 12% en el 3er. trimestre de 2008, como consecuencia directa de la normalización del conflicto entre el campo y el Gobierno Nacional por las retenciones a las exportaciones; puesto que, una vez superado el brete, se liberaron las exportaciones que habían quedado paralizadas durante el trimestre anterior.
Mientras que las importaciones de bienes y servicios crecieron un 13%, respecto al 3er. trimestre del año pasado (19%), impulsadas por aumento de compras de bienes de consumo y de capital. De esta forma, las Exportaciones Netas de bienes y servicios registraron una importante caída interanual, retrocediendo un 54%, en términos reales.
Analizando los componentes del PBI por el lado de la oferta, se observa que, durante el 2do. trimestre de 2008, todos los sectores de la economía crecieron en términos interanuales, a excepción del sector agrícola-ganadero, que experimentó una baja del 2%.
Los sectores productores de bienes registraron un incremento moderado del 3,6% anual, impulsado por el desempeño del sector industrial (5,5%), de la construcción (2,7%) y del suministro de electricidad, agua y gas (2,6%), que compensaron el menor dinamismo de la producción rural.
Mientras que, los sectores productores de servicios fueron los más dinámicos en el 3er. trimestre del año, con un aumento interanual del 7,5%, impulsado por el crecimiento de las actividades de intermediación financiera (17,5%), del transporte, almacenamiento y comunicaciones (12%) y comercio mayorista y minorista y el turismo (6,3%).
El Índice de Precios Implícitos (IPI) del PBI, es un indicador que, a diferencia del IPC, no mide la inflación correspondiente a una canasta específica de bienes y servicios, sino del conjunto total de bienes y servicios finales que conforman la economía.
En este sentido, debe tenerse presente que el IPI no representa una medida alternativa al Índice de Precios al Consumidor (IPC), precisamente porque no releva exclusivamente aquellos precios que deben ser abonados por los consumidores finales, sino que esta medición también abarca precios relevantes para los productores, como el de las materias primas (oro, plata, trigo, maíz, soja) y otros precios mayoristas cuya evolución no necesariamente es percibida por los consumidores.
En este marco, el IPI serviría como un elemento adicional para identificar aquellos sectores de la economía en los cuales los aumentos de precios están acelerándose y aquellos otros en los cuales se están desacelerando.
De acuerdo a los datos difundidos por el INDEC, el IPI registró una variación interanual del 19,1% durante el 3er. trimestre de 2008, exhibiendo una incipiente desaceleración respecto de los últimos 2 trimestres.
Así, en el 3er. trimestre de 2008, el incremento del IPI del PBI (19,1%) más que duplica el crecimiento que muestra el índice de inflación minorista oficial en igual período (8,9%). Asimismo, merece destacarse que la inflación medida por el índice de precios implícitos del PBI se acelera a partir del 1er. trimestre del año pasado, lo opuesto a la evolución del IPC-GBA.
El aumento registrado por el IPI durante el 3er. trimestre de 2008 estuvo explicado principalmente por la evolución de los precios de los servicios, que crecieron un 22,4%, registrándose fuertes subas en los precios del sector inmobiliario (23,5%,) y del sector de comercio (23,7%).
Mientras que los precios de los bienes crecieron un 16%, en términos interanuales, impulsados por la expansión de los precios en la industria manufacturera (23%), y en menor medida de la construcción (18%).
Ya a comienzos de 2008, el crecimiento económico comenzaba a debilitarse como resultado de una política económica que subestimó el problema de la inflación, que terminó apreciando el tipo de cambio real, aumentando los costos internos y restándole competitividad al sector exportador y protección a los sustituidores de importaciones.
Además de los efectos negativos sobre el nivel de actividad, provenientes de la inflación y la apreciación del tipo de cambio real, se suman las secuelas de la crisis internacional, surgidas a partir del 3er. trimestre de este año.
Actualmente, la tonelada de soja; trigo y maíz, de la mano de la apreciación del dólar frente al euro y del menor nivel de actividad global, cotizan aproximadamente 35% por debajo de los valores picos de mediados de año.
Por ende, menores precios internacionales implican una menor entrada neta de dólares, impactando negativamente en el consumo y en el dinamismo de la tasa de crecimiento de la economía local.
Paralelamente, trae aparejado menores ingresos por Retenciones a las Exportaciones, comprometiendo el frente fiscal.
De este modo, desde el inicio de la crisis, nuestro país ha perdido competitividad y protección con respecto a sus principales socios comerciales, ya que su moneda se ha depreciado mucho menos contra el dólar que las de Brasil, Chile, Uruguay y, Europa en general.
En lo que va de la 2da. mitad de este año, el peso argentino se ha apreciado
nominalmente un 22% y 10% contra el real y el euro; respectivamente. Y en términos reales, la apreciación del tipo de cambio es aún mayor, ya que la inflación de nuestro país supera a la que tienen nuestros principales socios comerciales.
En definitiva, a partir de la crisis internacional, el escenario mundial pasó de ser el mejor aliado, a jugar en contra de nuestra economía, complicando aún más un escenario doméstico que ya venía deteriorándose por las propias inconsistencias y errores de política económica en los últimos años.
Finalmente, la crisis internacional, la incertidumbre y formación de expectativas de depreciación del tipo de cambio, han potenciado la fuga de capitales, que es actualmente el principal problema de la economía argentina.
De hecho, la fuga de capitales implica salida neta de ahorros, afectando negativamente el consumo, la inversión y el nivel de actividad económica global. Además de una caída de la demanda de pesos, implica una salida neta de dólares y presión de demanda en el mercado cambiario.
Como corolario de lo anterior, cabe agregar que en un contexto donde los ahorros del sector privado no se vuelcan a la economía doméstica, las políticas de incentivo a la demanda, desde el sector público, pierden efectividad; dado que parte de la política fiscal (paquete anti-crisis) -como los créditos destinados al consumo de bienes durables, o la reducción en el impuesto a las ganancias- es inútil, si los agentes económicos no reconocen correctamente las señales y no gastan o invierten sus ahorros en el país.
De este modo, en un marco de
> fuga de capitales,
> caída del precio de los commodities y de las cantidades exportadas por la Argentina,
> tasa de inflación real que supera el 15% anual, y
> clima generalizado de incertidumbre,
esperamos una fuerte desaceleración del PBI para el 4to. trimestre del año, que alcanzaría una expansión interanual en torno al 5,1%. Así, el producto se incrementaría un 6,8% en términos reales durante el 2008.
