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Jaqueline Kennedy y Aristóteles Onassis: La boda que sacudió al mundo

Un terremoto para la prensa de la época, la boda entre Jaqueline Kennedy y Aristóteles Onassis cumple hoy 40 años. El matrimonio por conveniencia hizo que Onassis pidiera el divorcio frente a los gastos excesivos de su mujer. La historia de la tercera en discordia, María Callas.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Un día como hoy de hace 40 años, produjo uno de los terremotos mas grandes de la prensa internacional. Si el mester de progresía no hubiera hecho del año 68 su barricada mental preferida (Mayo Francés), la revolución de 1968 hubiera sido el matrimonio de Jaqueline Kennedy con el armador de barcos Aristóteles Onassis, uno de los hombres más ricos de aquel momento. La enlutada mujer que había presidido el funeral por su marido, el presidente, que había seguido el féretro, con sus dos hijos de la mano, a pie, desde la Casa Blanca hasta la catedral de Sant Matthew, se casaba con un ricachón sin más antecedentes de interés que su inmensa fortuna y que acababa de liquidar apresuradamente un noviazgo largo y público con una cantante de ópera: María Callas. Nadie podía entender cómo la mujer que, según la prensa inglesa, "había dado al pueblo americano una cosa que siempre habían deseado: majestuosidad", podía casarse, evidentemente no por amor, con un hombre bastante mayor que ella, al que resultaba difícil encontrar un atractivo que no estuviera relacionado con su fortuna. La historia del suceso, que no del romance, que nunca existió, empezó algunos meses antes: con el asesinato de su cuñado Robert Kennedy. La viuda llegó a la conclusión de que la familia sufría una persecución. Ella y sus hijos debían abandonar USA si no querían acabar como su marido y cuñado. Y aquella huida no podía ser a cualquier sitio y sin medidas de seguridad. En ese horizonte, la figura de Onassis empezó a cobrar sentido. Se trataba de un matrimonio de conveniencia. Ella aportaría al armador prestigio y un barniz de grandeza que no podría comprar con todos sus millones. Él daba lo que tenía: millones, y lo que esto suponía para la viuda, seguridad. Y aquello salió mal como matrimonio, pero sirvió para lo que Jackie pretendía. Ella desató sus caprichos extravagantes. El deterioro se tradujo en gastos cada vez más altos, incluso para un hombre tan rico como su marido. El 20 de octubre de 1968 se casaron. El matrimonio no fue por amor. Las relaciones con los hijos de Onassis fueron tortuosas y Jackie al poco tiempo de casada, dio rienda suelta a una serie de gustos extravagantes que su afligido marido tenía que satisfacer a costa de grandes sumas de dinero en recursos malgastados y dedicación extra de sus empleados. La pareja pasaba poco tiempo junta. Mientras Onassis viajaba con Carolina y John (el hijo de Onassis, Alejandro Onassis, había introducido a John en el mundo de la aviación), a Jackie se la vio rara vez en compañía de su hijastra Christina Onassis, que finalmente terminó rechazándola. Al cabo de unos años la relación se deterioró completamente y Onassis, ya hastiado, decidió que era tiempo de desembarazarse de su costosa esposa, que pasaba la mayor parte de su tiempo viajando y comprando, y empezó a tramitar su divorcio mientras intentaba reconquistar nuevamente a María Callas. Pasado un tiempo, Jacquie evidenció tener gustos extravagantes y costosos que un afligido Onassis debía satisfacer a costa de elevadas sumas de dinero, recursos y personal a su servicio; pronto se hastió de ella. Por ejemplo, para el desayuno matinal, el avión personal de Onassis debía volar más de 300 km en la mañana, a una isla cercana a la isla de Skorpios para traer un tipo de pan que a Jacquie le encantaba para su desayuno. Además siguiendo el estilo que tuvo en la Casablanca cuando era Primera Dama, cambió suntuosos y elaborados decorados por arreglos aún más costosos y a gusto de ella, haciendo desaparecer cualquier huella de María Callas en su residencia. Jacquie pasaba la mayor parte del tiempo de compras y la vida marital se volvió vacía para Onassis. Mientras estaban tramitando aún el divorcio, Onassis murió el 15 de marzo de 1975, dejando una gran herencia a Jackie y desencadenando un litigio con Christina Onassis. Pasó los últimos años de su vida junto a Maurice Tempelsman, un industrial belga, comerciante en diamantes. En 1994 se le diagnosticó un linfoma, un tipo de cáncer que estaba en avanzado estado de desarrollo. Murió en su apartamento de la Quinta Avenida de Nueva York, el 19 de mayo de ese mismo año. Su funeral fue televisado en USA. Está enterrada junto a su primer esposo, el presidente Kennedy. La ceremonia, aunque tenía carácter privado, contó con intervenciones de personajes como el presidente Bill Clinton. Onassis-Callas: la historia pendiente A pesar de que ambos estaban oficialmente casados, Onassis mantuvo un sonado affaire con la diva de la ópera también griega, María Callas. De acuerdo con Greek Fire: The Story of Maria Callas and Aristotle Onassis, de Nicholas Gage, Callas dio a luz a un niño el 30 de marzo de 1960, que vivió pocas horas. Callas intentó repetidamente que el magnate contrajera matrimonio con ella, a lo que el se negó bajo variados pretextos. La vida bastante disipada de Aristóteles Onassis hasta antes de la llegada de Kennedy, transcurría entre cruceros con invitados del mundo del espectáculo y la nobleza europea, en su yate de lujo, "Christina" por el Mediterráneo, el mar Egeo y la Costa Azul, la isla privada de Skorpios y sus negocios que dirigía a distancia. La relación terminó abruptamente cuando un Onassis deslumbrado dejó sin mayores miramientos a María Callas para casarse con Jackie Kennedy, viuda de John F. Kennedy. Jacquie Kennedy insistió en casarse para no escandalizar a sus hijos de corta edad. A lo que el magnate accedió encantado, dejando de paso a Callas devastada sentimentalmente. Se estableció un acta matrimonial secreta que declaraba que en caso de muerte del marido o divorcio, Jacquie recibiría la tercera parte de su fortuna y bienes, Onassis la firmó sin regaños. La Callas nunca le perdonó a Onassis el desaire. Mientras estuvo casado con Kennedy fueron muchas las veces que trató de encontrarse con Callas; de hecho, voló a París para verla después de la muerte de su hijo Alexander, en un accidente de avión. Durante este encuentro, Callas le dijo "Ojalá nuestro hijo hubiera vivido", en referencia a un hijo que tuvo con el millonario pero que murió al nacer. Callas lo rechazó dignamente y nunca más se volvieron a encontrar físicamente. Onassis se sumió en la soledad y la depresión. Al igual que María Callas que no pudo superar el abandono del magnate y nunca se lo perdonó, Onassis nunca se recuperó de la muerte de su hijo. Onassis sumido en una depresión y además de ser excesivo fumador de puros, murió en Neuilly-sur-Seine, Francia, a causa de una neumonía bronquial a la edad de 69 años. Jacquie guardó un luto aparente por la muerte de su marido, mientras sus abogados corrían a validar el acta de matrimonio. Su hija Christina fue designada heredera universal, pero Jackie Kennedy reclamó la tercera parte de las posesiones del magnate, como estaba estipulado en el acta de matrimonio. Se entabló una disputa legal entre Christina y Jacquie. Tras la muerte de Chistina, los dos tercios restantes de la herencia pasaron a su única hija, Athina Roussel, quien contrajo matrimonio, el 3 de diciembre de 2005, a la edad de 20, con Álvaro de Miranda Neto, un conocido jinete de origen brasileño.

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