Tango y sexo: Una relación más que estrecha
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Era indescriptible la emoción de mi amigo Carlos, luego de su primera lección de tango, misma que había tomado con total incertidumbre y prácticamente obligado por las circunstancias. Sucede que, obligado por el atributo de la cacería que asiste a todo hombre soltero, joven y con niveles de testosterona promedio, decidió perseguir a su musa inspiradora hasta donde ella fuera. Si entraba a comer a un restaurante de comida tailandesa, ahí iría Carlos a enfrentar su estómago con pulpos vivos y grillos fritos, si ella iba a la peluquería, pues Carlos tendría que tragarse su orgullo y hacerse la manicura o algún tratamiento facial propio de un metrosexual, y si Cristina, su musa, se matriculaba a clases de baile, él tendría que hacerlo también. Fue en estas circunstancias, cuando Carlos se matriculó en la misma clase de baile que Cristina y las lecciones no iban a ser fáciles pues se trataba de uno de los bailes más difíciles de dominar, pero también de los más sensuales y sexuales que se conocen. Sin embargo, serían motivo del primer contacto físico para ambos, contacto que terminó horizontalmente al cabo de pocos días.