Lázaro Báez ahora se dedica a las ovejas (cómo explicará el amigo de Kirchner su patrimonio)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Lázaro Báez se está convirtiendo en un importante productor en la Patagonia en campos para la producción ovina, según publica hoy el diairo
Pero, ¿quién es este personaje de bajo perfil al que la oposición lo indica como el testaferro del ex presidente de la Nación?
¿Cómo explicará su meteórico ascenso? Aquí, algunos detalles de su historia en la lejana Santa Cruz a modo de ver su escalada juntos a los Kirchner.
Báez era empleado del privatizado Banco de Santa Cruz, del que saltó a sospechárselo como el cerebro gris detrás de las abultadas transacciones públicas de la empresa Gotti S.A., otra de las favorecidas en las licitaciones del estado santacruceño.
Fue, Gotti S.A. la empresa más favorecida por el Estado durante la gobernación de Néstor Kirchner y todavía sigue figurando entre las primeras.
Según un informe presentado por Elisa Carrió, el gobierno le adjudicó a Gotti S.A. 58 millones de pesos en obras. Uno de los herederos del fundador de la empresa, Sergio, figura, casualmente, como presidente de Austral Construcciones S.A. A tal punto existe complementariedad entre Gotti y Austral, que no hay cerco ni medianeras que las separen en el predio que comparten.
Una circunstancia que agrega cierta intriga a tanta fusión no declarada, es el hecho de que Gotti S.A. gana licitaciones a pesar de los siete pedidos de quiebra que pesan sobre ella, entre otras demandas de sus acreedores.
Para mantenerse, Gotti S.A. cedió sus derechos de cobro a Invernes S.A., un holding controlado por una inhallable compañía uruguaya Swindell. Así, Gotti factura pero no paga sus deudas. Parece ser que hasta Kirchner, como gobernador de entonces, pagó por adelantado y en efectivo para que la plata no fuera embargada por alguna denuncia judicial.
Quedaría por saber, entonces, dónde opera Invernes S.A. -que las malas lenguas traducen como apócope de Inversiones Nestor-. Hasta no hace mucho, Invernes S.A. tenía sus oficinas en el Pasaje Carabelas 241, en la Capital Federal. Exactamente el mismo domicilio que Austral Construcciones, la empresa de don Lázaro, como agobiamos repetir.
A Baez no le fue mal con el Banco Santa Cruz. Cuando su amigo asumía la Gobernación de la provincia, él llegaba a Gerente adscripto del banco, justo cuando la institución era intervenida como paso previo a la privatización.
El Estado santacruceño, siempre atento a los vaivenes de sus gobernados, aportó 170 millones de pesos para cubrir los créditos otorgados a clientes incobrables que, se dijo, eran sempiternos merodeadores del poder político.
También le cupo a Lázaro, como es habitual, cargar con la fuerte sospecha de haber sido el mayor impulsor de la escandalosa quiebra del Banco, saliendo indemne de la denuncia judicial que, finalmente, lo sobreseyó de culpa y cargo sobre el particular.
Poco después, Lázaro se integra al directorio de la empresa Austral Construcciones S.A., una de las favoritas del Gobierno para adjudicar licitaciones de las cuantiosas obras públicas santacruceñas (en tres años se calcula una inversión de casi $3.500 millones en obras públicas).
Elisa Carrió, cuando entaba en las filas del ARI presentó un informe en el que expresa que el súper ministro de el entonces presidente Kirchner, Julio de Vido, ya le habría concedido, a Austral Construcciones S.A., proyectos por $5 millones y, asimismo, el Banco Santa Cruz, donde aún tiene algún predicamento Lázaro, ayudado con un crédito de Un millón de pesos, a los que habría que sumarle otros Tres millones del Banco Macro, presidido éste último por Jorge Brito.
Pero, además Báez expande sus intereses económicos y comerciales hacia otros rubros que mediante licitaciones públicas.
Obtuvo la representación, en exclusiva, de los neumáticos Firestone para toda la Patagonia. Asimismo, desde el sur dicen que ofertó $40 millones para quedarse con una cadena de supermercados santacruceña
En cuanto al negocio petrolero, el pasado 17 de noviembre de 2006 el gobierno de Santa Cruz llamó a licitación nacional e internacional de quince áreas petroleras. La apertura de los sobres con las ofertas se realizó apenas veintitrés días hábiles más tarde (tanto la ley como la práctica indican un promedio que oscila entre los sesenta y noventa días para elaborar las ofertas, de hecho Repsol y Petrobras pidieron una prórroga que no les fue concedida) y se analizaron allí las curiosas exigencias del llamado. El resultado, según publicaba Jorge Lanata en ese momento en el diario
