Brasil le teme a Greenspan y la Argentina, a Brasil
Que la economía brasileña corresponde a la mitad de sudamérica no es novedad, por eso, cuando sus números se alteran la Argentina tiembla. Sobre todo en un momento en que su economía se encuentra, como ya es tristemente habitual, vulnerable y con el aditamento de la crisis del gas. Una devaluación del Real sería catastrófica en este momento, cuando todavía quedan recuerdos del "efecto caipirinha". Sin olvidar que se generaría una avalancha de productos brasileños. Tampoco es novedad que cualquier contratiempo financiero que viva un país vecino, contagia a los demás y que esto siempre ha sucedido entre Brasil y la Argentina sumado a que, según palabras de Domingo Cavallo "devaluar es como robarle al vecino" y que el deterioro constante del Real, abarata las importaciones brasileñas y encarece las exportaciones argentinas, generando además desvíos en las inversiones y flujos de comercio hacia Brasil. Por otro lado, es claro que USA espera aumentar las tasas de interés, lo que repercutirá directamente en los mercados emergentes y una crisis en Brasil podría afectar seriamente a la economía argentina, sobre todo a la llamada economía "real" ya que en términos financieros el país está el default. Cuando aún quedan malos recuerdos del "efecto tequila", se teme un segundo efecto "caipirinha", corregido y aumentado por las decisiones de Alan Greenspan, el jefe de la Reserva Federal. ("Caipirinha I" fue en 1999). La OCDE dijo que en el próximo semestre las 30 naciones de la zona de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, tendrán una recuperación "fuerte y sustentable". El último informe de la organización pronosticó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real de 3,4 % para todos sus países-miembro en 2004, un alza desde 2,2 % en 2003 y el ritmo más fuerte desde la expansión de 3,9% en 2000. Pero recomendó subir las tasas de interés estadounidenses porque su economía mundial está en sus mínimos históricos (actualmente en el 1% anual, el nivel más bajo de los últimos 45 años). Dado este panorama, los países emergentes no tienen escapatoria salvo que la suba de tasas sea muy gradual, con escalones sucesivos de un cuarto de punto. Mientras tanto en Brasil, algunos medios locales insisten en afirmar que la dificultad para interpretar la ideología de Lula, que surgió del sindicalismo al asumir designó a Henrique Meirelles, ex presidente mundial del Bank Boston. Más allá del color político de los gobiernos, la revista Exame dice que "El es que dos más dos es cuatro, cualquiera sea la ideología del gobierno (...) La resistencia a esta verdad universal lleva al gobierno de Lula y a su clientela a una inútil tentativa de multiplicación de los recursos". Por este motivo que el ministro de Hacienda Antonio Palocci pasa el día entero intentando dilucidar de dónde se va a sacar el dinero para medidas tales como el aumento del salario mínimo. Las promesas de Lula no se condicen con el presupuesto existente. El gobierno ya está gastando a cuenta, y lo que todos critican es que a pesar de que en el primer año el gobierno consiguió reducir los gastos en términos reales pero ahora volvió al viejo vicio. El principio de la crisis comenzó con el escándalo político que desató la denuncia que involucraba al ex asesor del Palacio de Planalto, Waldomiro Diniz, relacionada al cobro de sobornos a los juegos de azar. Este escándalo hizo que la percepción de riesgo de los países latinos aumente un 7,3% (Las economías asiáticas aumentaron su riesgo en un 3,3% y las africanas un 1,7% mientras que las europeas ganaron un 4,3%). Este indicador muestra el peso que Brasil tiene en la región y a pesar de que en la misma época Moody´s mejoró la calificación de Ecuador, el Planalto es quien manda. La participación de Brasil en el Embi+, de JP Morgan, en el que cotizan las economías emergentes, los papeles brasileños representan un 27%. Para la Argentina es y será vital lo que suceda con su principal socio comercial.
