Desde el punto de vista de los modelos de apego, los encuestados se dividieron en 2 grandes grupos:
> seguros, e
> inseguros.
Asimismo, las personas inseguras se subdividieron en
> ansiosas, o
> ambivalentes.
“En este sentido, las personas ansiosas son las que reaccionan aferrándose al otro y cuidando compulsivamente, y las evitativas reaccionan evitando el vínculo. Su filosofía es ‘más vale no tener, que tener y perder’. Además, en el ámbito de la intimidad son personas con más dificultades”, señala el investigador.
Del total de encuestados, 116 fueron mujeres y 95 varones, con edades comprendidas entre los 20 y los 65 años en torno a una edad media de 37,36 años.
Un 44,3% de ellas eran personas solteras, un 46,7% casadas, un 4,9% parejas de hecho y un 4,1% divorciadas.
El 88,7% de la muestra se consideró heterosexual, el 5,6% homosexual y el 5,6% bisexual.
Del conjunto de la muestra, el 89,5% tenían pareja estable en el momento de la investigación y el tiempo medio de relación se situó en 13,52 años.
“Para nosotros era muy importante que participaran personas vinculadas afectivamente en una relación de pareja con un mínimo de estabilidad en el tiempo”, añade Gómez Zapiain.
La combinación de diferentes estilos de apego en una pareja puede explicar su grado de conflicto.
“Cada miembro debe tener la capacidad de colocarse en posición de soporte para responder a la pareja cuando está mal y necesita apoyo emocional. Al mismo tiempo, deben ser capaces de colocarse en lo que nosotros denominamos ‘posición de dependencia’, es decir, reconocer la necesidad de apoyo y poder expresarlo en un momento de angustia”, apuntó el investigador.
Un individuo saludable desde el punto de vista psicológico puede saltar flexiblemente de una posición a otra. La hipótesis que manejan los expertos es que las personas que muestran seguridad en el apego alcanzan esta capacidad, mientras que las inseguras (ansioso-ambivalentes o evitativas) manifiestan una evidente incapacidad en este sentido.
“Es muy interesante, desde la perspectiva de pareja, ver cómo se combinan los estilos de apego dentro de ella. La mezcla más explosiva se produce cuando uno de los miembros de la pareja es ansioso y el otro evitativo. Esta combinación es la que, con mayor probabilidad, podría terminar en una consulta o incluso en la ruptura de la pareja”, afirma Gómez Zapiain.