ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele
ARCHIVO

Historias de espías, espionaje y espiados

POR CARLOS TORRENGO (*) "El espía hace lo que la política dice que no se hace", es el título original de esta nota aparecida hoy en el diario Río Negro, y que ilustra la sórdida historia de los militares chilenos ingresando al consulado argentino en Punta Arenas.

Un coronel retirado del Ejército -perteneciente al arma de Infantería- desgranó ante Río Negro durante una hora recuerdos de la sórdida y silenciosa guerra de espionaje que a lo largo de los años tuvo y quizás tenga aún la Argentina con naciones vecinas, especialmente Chile. -¿Que cómo es el mundo del espionaje entre estados? Es un mundo frío, carente de gestos... entrenado para no dejarse presionar por el disimulo que implica su trabajo... frío, frío como el mundo de la diplomacia, un mundo donde uno está siempre sentado entre dos sillas... equilibrios precarios. Un mundo donde usted tiene que comer todos los platos, porque si rechaza uno, puede entrar bajo sospecha... así es el espionaje desde el comienzo de los tiempos... y así seguirá siendo. La definición suena impersonal. Transcurre sin ninguna excitación. Casi como a desgano, monocorde. Una definición profesional a cargo de un profesional del espionaje, un coronel del Ejército Argentino en situación de retiro luego de servir por casi 30 años en el arma de Infantería. -Hoy muy poco queda de épico en este trabajo... todo calculado: objetivos, pasos, y siempre la cara y las emociones bajo control. Si algo de esto se sale de madre, pierde -remata el militar y espera la pregunta de Río Negro. Pero no hay pregunta. El silencio es corto, espeso. Con reflejos bien entrenados el militar infiere que le toca seguir hablando y que solo él dirá hasta cuándo... -Sí, ya sé... le interesa lo sucedido en Punta Arenas ¿no es cierto?... Estoy desactivado, pero desde la experiencia me extraña que ahí los chilenos fueron, por primera vez, muy poco profesionales. En esta materia, los chilenos tienen el "guante" inglés... suaves... no entiendo qué les pasó- comenta el militar. Y acota antes de que el silencio se instale de nuevo: -Vivimos espiándonos desde siempre y lo negamos, claro. Porque, en esencia, el espionaje se funda en hacer lo que los gobiernos dicen que no hacen pero hacen... mire, nada de esto se puede entender si no se le acopla cinismo por parte del poder político. Ahora se reunirán los presidentes Lagos y Kirchner. Habrá abrazos y besos y lo de Punta Arenas irá al sepulcro... pero nos seguiremos espiando. Ninguna contradicción: "Te amo, pero quiero saber qué hacés"... y nos seguiremos filtrando y espiando sin histeria, regla básica del espionaje... como dice John Le Carré, la "coreografía no puede darse el lujo de tener mal humor". El silencio vuelve a ganar espacio. - Cuando me formé en la Escuela de Inteligencia, primer año de teniente, los enemigos potenciales de la Argentina eran Brasil y Chile. Aprendíamos en función de hipótesis de conflictos con ellos, por lo tanto hacíamos tarea de inteligencia sobre ellos, especialmente sobre Chile. Ahora esas hipótesis de conflicto son muy blandas, pero seguimos espiándonos. Yo llegué a conocer mandos que nos contaban que con los chilenos, la década del '40 fue muy dura... ¿el diario está cerca de Neuquén? -Sí -responde Río Negro. - Bueno, ahí a finales de lo '30 se instaló el comando de lo que muchos años después sería la VI Brigada de Infantería... por ahí pasaron generales famosos... Farrell, entre otros, que tenía una morocha en cada cuadra del bajo. También Toranzo Montero, Carlos... era coronel... bueno, desde ese comando se armó una inmensa red de filtraciones y espionaje sobre las provincias chilenas limítrofes con Chile. Además, tras obtenerse claves del ejército chileno para comunicaciones, se gravaba todo... ¡todavía debe haber suboficiales en Neuquén, viejitos, que seguramente recuerdan eso! Yo soy muy posterior a todo eso, pero conozco todo ese folclore... estamos hablando de años en que todavía no existía el barrio militar de Neuquén... el grueso de los oficiales vivía en un hotel, creo que se llamaba "Confluencia", y en el bar de ese hotel siempre había tipos de la Inteligencia chilena. De tanto en tanto en tanto los chilenos nos pescaban un informante, le daban una tunda y nos lo ponían en la frontera con la cara abollada... seguramente que nosotros hacíamos lo mismo... ¡ni una queja, códigos claros! Usted lo conoció al peruano Vladimiro Montesinos, el que fue jefe de los servicios de Fujimori, ¿no es cierto? -pregunta de golpe el militar al periodista... -¿Y cómo sabe usted eso? -reacciona el periodista -No importa, lo sé... usted lo conoció en Buenos Aires, cuando Montesinos era capitán retirado del ejército peruano. Lo conoció con otro corresponsal extranjero y charlaron largo... fue a mediados de los '80. ¿Cómo tenía la cara Montesinos? -A la miseria -responde el periodista... -Sí. Lo habían agarrado los ecuatorianos haciendo inteligencia en Quito, lo llevaron a un estadio de fútbol, lo molieron y lo metieron en un avión a Buenos Aires... Perú, ¡chito! -¿Qué pasó con Perón en Chile? -Eso fue en el '36 ó '37... lo conozco por arriba, no mucho... como el caso del mayor Mc Hannafort... uno o dos años más tarde. Descendiente de escoceses, buen oficial del Ejército Argentino. Pero un día, junto con un grupo de suboficiales, vendieron secretos militares a Paraguay... ¡traicionó! Perdió... no lo fusilaron porque Justo intervino... ¡y eso que en lo concerniente a lo estrictamente militar, Justo era muy severo! En el '35 o algo así, no le concedió clemencia al cabo Paz, que en Santiago del Estero le tiró cinco tiros a un teniente coronel -Quiroga-, peor, se cruzó el ayudante de Quiroga y murió... a Paz lo fusilaron... a Mc Hannafort, no. Lo degradaron en Campo de Mayo, una madrugada y ante una formación de cinco mil hombres, incluido el Colegio Militar. Luego, perpetua. Lo mandaron al presidio de Ushuaia... y cuando cerraron esa cárcel lo trajeron al penal de Las Heras... me parece que Perón lo puso en libertad en el '53, pero Mc Hannafort murió poco después, de tuberculosis. ¿Lo de Perón en Chile? el tema no lo conozco bien -dice el militar argentino, y el periodista sigue una sugerencia de Jacobo Timmerman: "Nunca crea cuando le dicen 'no'". En el '36 Juan Perón llegó a Chile como agregado militar. Según consta en el libro Lo que Supo un Auditor de Guerra -de Leónidas Bravo, miembro de la Justicia Militar chilena-, a poco de llegar a Santiago, Perón se abocó a activas "gestiones para obtener, por medio de individuos de dudosa moralidad, copia de los documentos más importantes y secretos de nuestro Estado Mayor del Ejército de Chile". Para ejecutar su operación Perón portaba recursos entregados por el Estado Mayor del Ejército Argentino. Los servicios de inteligencia chilenos advirtieron los movimientos de Perón -con el grado de mayor en ese entonces- y comenzaron a seguirlo. Poco profesional en su misión, Perón creyó encontrar una brecha para obtener información vía un capitán chileno endeudado por juego. Sin embargo, los servicios chilenos ganaron la mano entregando información falsa. Perón, fue trasladado a Italia y los platos rotos los pagó su reemplazo y por entonces amigo -Ernesto Lonardi-, quien fue expulsado de Chile por orden directa del presidente Arturo Alessandri Palma. -Seguramente usted me preguntará si hay muchos casos de militares argentinos que traicionaron... no sé, pero sí que son menos que casos de homosexualidad en las filas militares... Hace un 15 años me enteré de que los hijos de un oficial que había traicionado, querían cambiar de apellido por vergüenza. No sé en qué quedó eso -comenta el oficial argentino y acota dirigiéndose al periodista: -La frontera con Chile, unos y otros, la hemos filtrado mil veces... ellos cruzaban, armaban refugios, metían gente, espiaban esto o aquello... nosotros, lo mismo... y eso se hizo incluso hasta después del arreglo del Beagle. ¿Pero por qué no le pregunta a los marinos todas las que han hecho? -dice el militar argentino al periodista. Y sigue: -Hable con los submarinistas de la Armada... que le cuenten... Hable por caso con el almirante Lombardo, un gran submarinista... está retirado... ¡muy buen oficial! ¡Que le cuente! ¡Claro, capaz que no quiere hablar! -¿Qué me podría contar? - pregunta Río Negro.. - ¡Un montón! Ellos también hicieron de las suyas... debe estar bien dateado, por ejemplo, sobre aquella operación de mediados de los '60, cuando obsesionaba Malvinas... Malvinas siempre fue la hipótesis de conflicto favorita de la Armada... -¿Qué fue esa operación? -Fue una noche. Un submarino argentino desembarcó un grupo de comandos en la isla Gran Malvina. Objetivo: relevamiento de playas para eventuales desembarcos. Estaban en eso, de madrugada, cuando se les apareció un kelper... no sabían qué hacer... el tipo los miró. Entonces los comandos agarraron una botella de whisky que tenían en el gomón -donde hay marinos siempre hay whisky- y se la vaciaron en la garganta... lo mamaron... vaya a saber qué contó el kelper al día siguiente. -¿El Ejército tenía filtrado el ERP al momento de Monte Chingolo"? -Sí, teníamos un hombre en el ERP: el "Oso" Ranier... el ERP lo fusiló. Pero ésa es otra historia -dijo el coronel argentino y se despidió... ----------------- (*) Río Negro, General Roca, provincia de Río Negro, Argentina, 2003.

Más Leídas

Seguí Leyendo