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La Rusia de Putin, al borde del fin del mundo global

La decisión inédita para un mercado de valores de incautar o embargar las acciones de una empresa que cotiza en Bolsa, decidida por los abogados del Estado ruso contra la petrolera Iukos o Yukos, ha conmocionado a Occidente. A la vez, Moody's había mejorado la caliicación de la empresa.

Alemania y USA comienzan a mostrar su preocupación por el manejo por parte de las autoridades rusas de la crisis de Iukos o Yukos, la empresa petrolera más grande de Rusia. Los 2 países coincidieron con el 1er. ministro ruso, Mijail Kasyanov, quien el viernes también manifestó su preocupación ante la decisión de los abogados del Estado ruso de congelar las acciones de la compañía. Debe recordarse que todo el caso es básicamente una rivalidad entre el régimen político gobernante (Vladimir Putin) y las ideas y ambiciones políticas del presidente de la empresa (Mijail Khodorkovsky o Jodorkovsky). Kasyanov reconoció, ante la crisis: "El embargo de las acciones de una sociedad que comercia en la Bolsa es un fenómeno nuevo, y sus consecuencias son difíciles de predecir, pues se trata de una nueva forma de presión". Un canal de la televisión rusa calificó la crisis como "el fin del liberalismo" en el país uniéndose a las críticas de la oposición y la prensa más moderna e inteligente al gobierno del presidente Vladimir Putin desde que se desencadenó el caso Iukos o Yukos. El vocero adjunto del gobierno alemán, Thomas Steg, indicó que es importante para su país que pese a lo sucedido en Rusia se sigan dando condiciones legales a los inversionistas extranjeros. Steg dijo que el gobierno de Berlín "observa con mucha atención", la evolución de la crisis provocada por el embargo de las acciones de Yukos. Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado de USA, Richard Boucher, señaló que congelar la acciones de la empresa ponía en duda el compromiso de Rusia con la reglas del libre mercado y un poder judicial independiente. La crisis de Iukos o Yukos comenzó hace una semana como el arresto de Mijail Khodorkovsky, presidente de la compañía, bajo acusaciones de fraude, evasión fiscal y malversación de fondos. # Moody's La agencia estadounidense Moody's confirmó que días antes del escándalo había decidido subir la calificación sobre el crédito del país (bajando el riesgo-país), e insistió en que el "caso Yukos" es un hecho aislado. Los mercados conocieron el 8 de octubre que Moody's elevó su calificación para la deuda rusa a largo plazo en moneda extranjera en dos niveles, a "Baa3", el mínimo dentro de la categoría de "grado de inversión". Ahora, Moody's irrumpió en escena, a pedido del gobierno ruso, para aclarar que los "sucesos actuales" no minarán ni los fundamentals económicos ni la capacidad para mantener la estabilidad. Sin embargo, el precio se los títulos se situaban todavía un 20% por debajo del nivel al que cotizaba tan sólo hace una semana, antes de la detención de Jodorkovsky, acusado de fraude y evasión de impuestos. Pero en Occidente se exige que, cuanto antes, la Fiscalía General rusa revise su decisión de embargar el 53% de las acciones de Yukos, lo que derrumbó 10% la cotización de los papeles. Ante la presión mundial, la Fiscalí debió liberar el viernes un 4,5% de las acciones, explicando que había constatado "que pertenecían a personas físicas no relacionadas con las investigaciones criminales". La participación confiscada, valorada en € 11.833 millones, es propiedad del grupo financiero con sede en Gibraltar, Menatep. Un portavoz del empresario señaló que Jodorkovsky no es titular de toda esa participación, sino que posee directamente un 9,5% de Yukos y es el beneficiario de una sociedad propietaria del 50% del grupo Menatep. El escándalo ha provocado la dimisión del jefe de gabinete de la Presidencia rusa, Alexander Voloshin, en protesta por la detención y fue sustituido por un moderado -lo que tranquilizó a las Bolsas-. Además del desplome bursátil, crece el miedo a que se pueda dar una fuga de capitales. Según los analistas, la detención, que no tiene precedentes desde la caída de la Unión Soviética en 1991, podría provocar la expropiación del grupo, cuyo enorme poder económico e influencia políticas amenazaban con colapsar la independencia del Kremlin. Tanto es así que en la prensa se ha llegado a hablar de una vuelta a los métodos estalinistas que podría tirar por tierra los proyectos empresariales. En realidad lo que preocupa al Kremlin son las ambiciones políticas de Jodorkovsky, quien apoya abiertamente a los oponentes liberales del presidente Vladimir Putin para las elecciones parlamentarias de diciembre. El "caso Jodorkovski" amenaza con empeorar las relaciones entre Moscú y Washington, que atraviesan un momento delicado desde los meses previos a la operación militar contra Irak. Más duro que el portavoz fue el asesor del Pentágono Richard Perle, quien pidió en una entrevista publicada por el diario ruso "'Kommersant' que se expulse a Moscú del G-8 y se impida la vuelta de las empresas rusas a Irak. Por el momento, las compañías petroleras estadounidenses Exxon y Texaco han dado marcha atrás en sus intenciones de adquirir parte de las acciones del consorcio fruto de la fusión de Yukos con Sibneft, otra gran petrolera rusa

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