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Graña, Pergolini y Bonadeo: Tres preguntas, ninguna respuesta

POR LUCIANA BERMUDEZ ** ¿Rolando Graña sigue en América o se va al 9? ** ¿Por qué Mario Pergolini, si te quiere, te aporrea? ** ¿Dónde obtuvo sus cintas Gonzalo Bonadeo?

Es el niño mimado de José Luis Manzano. El ex ministro de Carlos Menem y sus socio, Daniel Vila, lo imaginaron como la cara nueva del periodismo creíble de América TV. Le dieron carta blanca para que hiciera y deshiciera en su proyecto. Lo protegieron, le permitieron llevar su gente, le aceptaron que no quisiera co- conducir junto a Luis Majul, y le dieron un sueldo gigantesco. Pero Rolando Graña fracasó. Cuando comenzó su programa Informe Central, armó un equipo de unas 30 personas. Ante las primeras cifras de rating bajo y la escasa repercusión del programa, voló el productor ejecutivo que Graña se llevó de Puntodoc: Andrés Bombillar. Lo había llevado a América por un sueldo muy alto y para evitar que Diego Kolankowsky, mano derecha de Majul, se instalara, según el proyecto original, en Informe Central. El programa estaba bajo la órbita de Claudio Martínez, factótum de Periodistas, gerente de Contenidos Periodísticos de América, pero en el primer combronazo pasó a ser controlado por Liliana Parodi, ex productora de Intrusos y gerenta de Programación. Y allí los primeros cambios: un noticiero con la presencia de Mónica Gutiérrez al lado de Graña. Allí se desplazó a Martín Ciccioli, a quién el preferido de Manzano había llevado para que condujera. Ciccioli todavía resiste en un lugar marginal de la mesa de conducción y sigue haciendo notas que no terminan de ser como las de CQC ni tienen sello propio. También echaron al periodista económico, Roberto Navarro, quien había sido llevado por Graña. Se adujo algún descontento de anunciantes con algunos de los comentarios de Navarro. Fueron cayendo cronistas, productores, pasantes y el equipo se redujo a la mínima expresión. Pero hace unos días Kolankowsky, ante el despido de Eduardo Cura, quien era director de Noticias, quedó a cargo de todos los noticieros, del programa La Cornisa y de Informe Central. Es decir, que Graña perdió nuevamente. Recordemos que Graña es de Manzano-Vila y Majul y sus muchachos son de Juan Cruz Ávila, el joven hijo de Carlos, quien maneja el canal. Es decir que Juan Cruz gana, hasta ahora, la batalla por la información en cierto sector del canal. Esta semana echaron de Informe Central a Omar Lavieri, hombre de confianza de Graña. Lavieri (ex Clarín, Perfil, Continental, etc) fue llevado el año pasado por Graña a Puntodoc. De hecho, se convirtió en el primer columnista que tuvo el programa que hace investigaciones. Es un periodista del área judicial-política que trabajaba con Graña desde el año pasado. Y también voló. De la gente que llevó Graña para hacer aire, no queda nadie. Porque a Alfredo Leuco y a Pepe Eliaschev los convocó Martinez, y a Facundo Pastor lo potenciaron los Avila. Apenas quedan en el equipo un par de productores que llevó de Puntodoc, y la esposa de Graña quien, en medio de la crisis del programa, consiguió un ascenso: pasó de ser productora a hacer notas en la calle. Pero Graña mira para adelante: sigue conduciendo y opinando en el canal de Manzano y Ávila mientras mira, con cariño, la pantalla de Canal 9, cuyo dueño, Daniel Hadad, lo quiere como la figura "progre" que le está faltando y que ya tiene en Mega 98.3, su radio FM. A Mario Pergolini no le sale ponerse serio. El martes pasado, después de una tenida cómica entre uno de sus noteros y Fernando Siro, los conductores de CQC ensayaron, con no muy buena suerte, un alegato acerca de la represión y la dictadura. Se ensañaron con Siro, un hombre mayor, que nunca debió haber opinado de política, porque dijo que "los desaparecidos no fueropn 30.000 sino 8.900". Pergolini y sus compañeros de conducción dijeron que "con que hayan sido doscientos ya es condenable es terrorismo de Estado". A pesar de que miraban a cámara y se ponían serios, fue poco creíble, aunque atendible el argumento. Sería bueno decirle a Pergolini y sus amigos que los mismos argumentos los esgrimió el actual Jefe del Ejército, general Roberto Bendini, en el Rosario/12. Pero como muy pocos medios se hicieron eco de esa manifestación, Pergolini no se enteró y se la agarró con un viejo actor en vez de con el hombre que puso el presidente Néstor Kirchner para conducir el Ejército. # Una maldad de CQC Mostraron al ex integrante del equipo de cámaras ocultas de Tinelli, el actor Guillermo López, devenido notero de actualidad, en un debate serio con el nieto de Álvaro Alsogaray acerca de por qué habían cobrado $ 25 para asistir al cumpleaños del nonagenario. Detrás de la escena se veía la carita de Martín Ciccioli que esperaba para hacer una nota original. López le dijo que en sus cumpleaños pagaba él y no sus invitados y Ciccioli, en su nota emitida en Informe Central, dijo exactamente lo mismo. Pero los muchachos de Pergolini mostraron la nota de Ciccioli dentro de la nota de CQC y el otrora integrante de Kaos quedó ridiculizado. Y eso que Mario lo quiere. # Telefé El viernes pasado, Telefé emitió el programa que 4Cabezas y Ayernomás, la productora de Gonzalo Bonadeo, hicieron sobre el Mundial '78. La otra casa de la Copa del Mundo, es decir, lo que sucedía en los campos de tortura mientras el equipo de Mario Kempes gana el campeonato. En el programa se abordó la complicidad del periodismo pero Bonadeo se olvidó de incluir allí la participación de su padre, el siempre combativo Diego, en la película La Fiesta de Todos, que dirigió Sergio Renán y que fue un símbolo del festejo de la dictadura. También tuvieron una omisión. Bonadeo es tan "menottista" que omitió contar que la dictadura prohibió a los medios hablar mal del técnico, quien dijo frente a cámaras que "el se la había jugado" durante el gobierno del dictador Jorge Rafael Videla. Un par de omisiones no le quitan mérito al hallazgo de varios fragmentos televisivos inéditos, como el de la cámara de un noticiero siguiendo a las delegaciones argentinas y holandesas en su camino hacia la cancha de River el día de la final. Se escuchaba la voz de un, por entonces, periodista de espectáculos, Jorge Jacobson. Lo que no se sabe es cómo fueron a parar los videos inéditos a manos de Bonadeo. Bueno, sí se sabe, pero no se lo cuenta porque para denunciar robos, hay que poder probarlos.

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