En Boca no funcionaron los jugadores que gestan el juego, y Palermo y Mouche quedaron aislados. Este último, por edad y cualidades, se la resbuscó más que Martín para generar peligro aunque Palermo es Palermo. Ya todos lo sabemos.
River empezó muy bien el partido, con un Pereyra muy movedizo por la izquierda generando muchos problemas a Boca en esa zona de la defensa. Clemente, Chavez y Caruzzo, tuvieron que remarla cuando River buscó profundidad por ese sector.
Lamela empezó desconectado pero de a poco se fue metiendo en el partido. Ferrari y Funes Mori, lo más flojitos del primer tiempo.
Con este marco, River fue más que Boca en el juego y dominio territorial pero marche preso. Los goles de Boca en la primera parte lo dejaron medio muerto de cara al complemento y a Boca muy aliviado.
En los primeros minutos del segundo tiempo, River estuvo a tiro de descuento pero la suerte le siguió esquiva. Boca no resignó el ataque pero el partido lo armó de contragolpe. Algo lógico por otra parte.
Mariano Pavone, a los 8', hizo una buena jugada y cuando la pelota parecía que se metía andentro del arco (para nosotros se iba afuera), un defensor de Boca salvó al arco de Luchetti que cada minuto que pasaba se hacía más vulnerable. River iba con todo y Boca se metía cada vez más atrás.
A los 10', Mouche se perdió la ocasión de cerrar el resultado. Sólo, de media vuelta y con derecha, le erró al arco de River que no marcaba a nadie. River también comenzaba a caminar por el desfiladero. También lógico.
A los 17', Mouche otra vez tuvo la ocasión de cerrar la tarde pero Carrizo le tapó el mano a mano. River, decididamente, entraba en una zona barrancosa. Si Boca lo aprovechaba...
Pasaron los minutos y se jugaban 24' y el pescado sin vender. Boca no daba muchas garantías defensivas lo mismo que River por obligación. Se percibía en la cancha que todo podía suceder. Un descuento de River era factible, tanto como un tercer gol de Boca.
Boca necesitaba tener la pelota y enfríar el juego y tuvo necesidad de un Riquelme que estuvo más que discreto. Por eso River la tuvo casi siempre sin poder penetrar en el arco tal como quería. El juego se fue desvaneciendo porque Boca no quería más, sólo conservar lo logrado.
Del lado de River, impotencia a esa altura de las acciones. Cuando faltaban menos de 10' no había logrado el descuento y la posibilidad de sumar al menos un punto era una utopía.
Palermo fue reemplazado por Lucas Viatri y la cancha se cayó. Una ovación enorme se llevó en su corazón el goleador histórico de Boca Juniors.
No dio para má el juego. Sólo la otra ovación para Riquelme que fue sustituído. En el final hubo una escaramuza porque River estaba ardiendo con el resultado y su situación. No es para menos...