Anuario 2002: Los secuestros y crímenes que atormentaron a los argentinos
Los secuestros volvieron a escena y muchos dijeron que el corralito financiero fue una de las causas, ya que la gente por la crisis de los bancos comenzó a dejar el dinero en las casas, aunque otros los adjudican al crecimiento de la pobreza y el hambre, que influyó en el aumento de la delincuencia. Lo cierto es que a lo largo de 2002 llegó a registrarse aproximadamente una denuncia por secuestro cada 32 horas en alguna comisaria del país, mientras que en la mayoría de los casos se optó por no dar participación a la policía ante el pedido de los secuestradores. Algunos de los hechos tuvieron mayor trascendencia al hacerse públicos, mientras que otros afectaron a personas que por su notoriedad también mantuvieron en vilo a la sociedad, como fue el secuestro express que vivió la actriz Viviana Saccone, el padre de los jugadores de fútbol, los hermanos Milito y finalmente el del padre de Pablo Echarri, que permaneció cautivo una semana. También los secuestros pusieron en el centro del debate a los medios de comunicación y a la actitud que debían tomar los mismos ante el conocimiento de los hechos. Cuando fue secuestrado Echarri, el actor dijo pido un manto de silencio y de piedad para recuperar a mi papá con vida, con lo que dejó en claro que los delincuentes pedían que la prensa se retire de su casa y del caso, ya que a las pocas horas el padre fue liberado. Pero por otro lado, los medios defienden la necesidad de informar. ¿Cuál será el límite?. Ese, es todavía el gran interrogante. La policía bonaerense y la federal coinciden en que la ola de secuestros ya pasó: hubo una explosión en julio y en agosto, empezó a bajar en septiembre y disminuyó en octubre, y la delincuencia buscará otras variantes. Según el jefe de la Brigada Antisecuestros de la policía bonaerense, comisario mayor Angel Casafús, en el Gran Buenos Aires el número de secuestros también se redujo en los últimos meses, aunque se produjo uno de alto contenido mediático que fue el Echarri. También la policía evaluó el accionar de las bandas, considerando a aquellas que son menos expertas más peligrosas para la víctima, destacando los cambios en aquellas que pasaron de hacer robos de autos a asaltos a mano armada, a secuestros exprés, hasta llegar al secuestro largo, como la llamada "Banda VIP" que participó en el secuestro y asesinato de Juan Manuel Canillas, que luego de pagar un rescate fue asesinado con un tiro por la espalda. El secuestro y asesinato de Diego Peralta fue uno de los hechos más dramáticos del año, donde se mezclo la privación de la libertad con la mayor atrocidad que puede cometer un ser humano. El viernes 5 de julio el joven salió de su casa, en el barrio El Jagüel, hacia la Escuela Privada El Jagüel –en Ezeiza–, donde cursa el tercer año del polimodal. Siempre iba en bicicleta, pero como llovía, y como muchas de las calles del barrio en el que vive son de tierra, tomó un remise. A pocas cuadras de su casa, tres hombres armados le cortaron el paso al remise y se llevaron al adolescente. En ese momento el hecho tenía las características de un secuestro más, como los que venían sucediendo en los últimos meses, pero los días pasaron e incluso después del pago del rescate de $9.000 no hubo noticias del joven. Los secuestradores efectuaron la primera llamada media hora después de que Diego desapareció. Exigieron el pago de US$200.000 a cambio de la liberación del adolescente. El padre y la madrepidieron a los secuestradores hablar con Diego para asegurarse de que su hijo estaba vivo y bien. Pero los captores no accedieron ni dieron una prueba de vida. En la segunda semana, los captores llamaron con menos frecuencia y bajaron sus pretensiones a US$100.000. Hasta que el sábado 20, acordaron liberar a Diego a cambio de la cifra que había juntado la familia hasta entonces. Los secuestradores le ordenaron al padre que llevara un teléfono celular y que fuera a la rotonda Los Pinos, en Burzaco. "Cuando tiré la plata me llamaron y me dijeron que si todo iba bien iban a soltar a Diego en la zona de la cárcel de mujeres de La Plata", dijo Luis. Eso nunca pasó. El cadáver de Diego apareció el 12 de agosto semisumergido en una tosquera de la localidad de Ezpeleta y presentaba signos de haber sido golpeado. Al otro día, un grupo de vecinos apedreó e incendió la comisaría de El Jagüel. La policía considera que los secuestros de Canillas y de Peralta, marcaron un antes y un después en la relación con los delincuentes, porque los mataron después de cobrar el rescate y sin ninguna razón aparente. Ahí los delincuentes rompieron todos los códigos. Otro de los hechos policiales más dramáticos donde no hubo secuestro, fue la muerte de Ezequiel Demonty luego de ser arrojado al riachuelo por la policía. El domingo 15 de septiembre, a la madrugada, Ezequiel regresaba de la bailanta Panambí junto a dos amigos cuando fueron detenidos por nueve policías que se movilizaban en tres patrulleros, ante la denuncia, según ellos, de una persona que dijo que le habían robado la bicicleta. Los pusieron boca abajo en el piso, separados, y comenzaron a darles trompadas. Luego cada uno de ellos fue introducido en un patrullero y en caravana llegaron a la orilla del Riachuelo, a la altura del puente Uriburu. Cuando los bajaron, todos los policías hicieron una ronda a su alrededor y continuaron pegándoles, mientras les gritaban "ahora van a sufrir" y "ahora los vamos a matar". Eran las 5.40 y aún no había amanecido. Entonces, los fueron empujando uno por uno al agua, comenzando por Ezequiel, luego, empujaron a Claudio, que pudo cruzar a nado y, por último, a Paz. Los dos chicos que sobrevivieron coincidieron en una apreciación: a ambos les pareció que los policías estaban demasiado excitados, como drogados, dijeron. El cuerpo se encontró en el Riachuelo el 21 de septiembre, según confirmaron sus familiares y el defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gustavo Lesbegueris. El hecho terminó de descubrirse por la declaración de los chicos que acompañaban a Ezequiel y por el relato del sargento Luis Funes, quien se quebró. Incluso, terminó de desmoronar la mentira la declaración del propio oficial Luis García, de la seccional 34a., quien admitió que antes de dejar el turno escuchó que el subinspector Gastón Somohano le dijo al inspector Pedro Aguilar, jefe de servicio de la seccional, que la incidencia que había ocurrido en la remisería del barrio Illia fue "solucionada en el lugar; aprendieron a nadar". La jueza María Cristina Bértola destacó la ilegalidad de la detención de los tres jóvenes, acompañados de una chica, Gloria, a quien la policía dejó ir porque les dijo que estaba embarazada. Recientemente el crimen de María Marta García Belsunce en un country de Pilar agregó un nuevo hecho policial a 2002, que aún no ha sido esclarecido. Después de más de un mes de la muerte de la mujer, comenzó a investigarse la posibilidad de un asesinato y se descubrió que la misma recibió cinco tiros y una bala perdida. El crimen apuntó en un primer momento a los familiares, aunque luego se habló de una mujer que vive en el country y de la posibilidad de que el móvil del hecho sea pasional. Todavía la justicia no ha determinado quién o quiénes son los culpables. La lista de víctima lamentablemente no se termina, sino que muchas otras familias fueron destruidas después de la inseguridad que alcanzó un pico máximo a lo largo del año. Desde comienzo de 2002 el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires vienen garantizando el fin de la violencia, incluso con la creación de una comisión especial antisecuestro, aunque todavía no se puede festejar.