Australia hace la danza de la lluvia mientras que la Argentina reza para que cesen las tormentas
La lluvia y el granizo son los principales factores responsables de haber destruído extensas áreas de cultivo agrícola especialmente durante las últimas dos semanas en la pampa húmeda argentina. Por otro lado, Canada y Australia, las principales productores a nivel mundial de trigo y cereales, están siendo castigadas severamente por la sequía. Paradojas Por un lado, en Australia, el principal problema del sector agrario es la escasez de lluvias. Por el otro en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires los cultivos están inundados como consecuencia de bruscos cambios de temperatura que provocan intensas lluvias y tormentas de granizo. La situación de los productores en Necochea y San Pedro es desesperante. A la gente dedicada al campo sólo les queda rezar para que los caprichos de la naturaleza no los conduzcan a la quiebra total. Muchos agropecuarios han caído en cama deprimidos por la impotencia que provoca el hecho de ver tanto esfuerzo y dinero iunvertido en sus hectareas... para nada. Las inundaciones que azotan los campos de la región, están causando pérdidas millonarias al país. Sin ir más lejos, se estima que un 50% de los sembradíos corre serios riesgos de perderse. Además una porción de tierra que oscila entre el 40 y el 50% del trigo no llegó a sembrarse. Las intensas precipitaciones colocaron a los agricultores entre la espada y la pared. Difícilmente el daño producido por el agua pueda compensarse. La economía de los pueblos corre serios riesgos, porque la próxima cosecha tendrá resultados muy pobres. En pocas palabras, el exceso de implica un duro golpe para los porductores agrícolas. Sin embargo, los argentinos no son los únicos perjudicados por los problemas climáticos ya que otros países productores de trigo a nivel mundial han sido víctimas, por consiguiente, sus rendimientos anuales tampoco son los esperados. Argentina calcula que el impacto en el mercado libre será de US$162 millones menos en los ingresos de sus productores. Esta situación, que podría prolongarse hasta el verano, según los últimos pronósticos, afectaría también los preparativos para la campaña de granos gruesos 2002/ 2003.
