"Si se produjera un accidente grave en la central nuclear de Hamaoka, tendría un enorme impacto en el conjunto de la sociedad japonesa", advirtió Kan en la televisión estatal nipona.
En este sentido, la compañía Chubu Electric ha mantenido este sábado (7/05) una reunión para discutir su reacción a la petición de Kan, que no es legalmente vinculante. "Todavía no podemos decir cuándo tomaremos una decisión, pero esperamos alcanzar una lo más pronto posible", indicó un portavoz. Los primeros rumores hablan de una postergación del cierre.
La planta, operada por la Chubu Electric Power Co., está situada en la costa este de Japón, a unos 200 kilómetros al suroeste de Tokio, cerca de la ciudad de Shizuoka, en la prefectura de Omaezaki. Omaezaki es conocida por su pesca y su té verde. Y también por estar situada, metro más, metro menos, en la línea de la falla que sería afectada por el siguiente, históricamente retrasado, "terremoto de Tokai" - un temido "Big One", que podría causar estragos en la región de Kanto, que incluye la capital.
Hamaoka es tan conocida, de hecho, que tiene un recinto ferial que exhibe a los visitantes a un modelo de tamaño natural de un reactor, con varillas de descenso y impresionantes luces intermitentes. Como era de esperar, la exposición también cuenta con un video donde un simpático pájaro de historieta, con snorkel, nada en torno al agua del reactor y explica exactamente cómo funciona la fisión nuclear.
Llamado así por la región que alberga a Shizuoka, los terremotos Tokai ocurren cada 100 a 150 años, según los científicos. El último ocurrió en 1854 y su magnitud fue de 8,4°. Poco sorprende, entonces, que Hamaoka sea un punto focal para las protestas antinucleares desde su que se inicio su construcción en la década de 1970. La crisis nuclear mas grande de la historia protagonizada por la central de Fukushima Daiichi, a 200 km Tokio, no ha hecho sino avivar los temores.
¿Es el cierre una especie de victoria para los manifestantes antinucleares japoneses? Tal vez, pero la decisión de Kan de detener todas las operaciones en Hamaoka podría ser mejor recibido si no fuera causada por las preocupación existente acerca del grado de preparación de la planta para soportar un gran terremoto. El dato no es menor: este viernes (6/05), el Ministerio de Ciencia estimó en 87% las probabilidades de que un nuevo terremoto de magnitud 8 golpeé la región en los próximos 30 años.
Kan anunció que el cierre permanecería vigente hasta que se adopten las medidas de seguridad apropiadas, pero no dio plazos. Dramática como puede ser la predicción del siguiente terremoto Tokai, lo cierto es que Japón ha vivido durante largo tiempo con esa realidad. La zona ha estado bajo observación desde la década de 1970, y la Agencia Meteorológica de Japón mantiene un servicio de vigilancia permanente con la mejor tecnología disponible: por el momento, no hay señales de nada "anómalo".
Por su parte, el operador de Hamaoka, Chubu Electric, dice que sus plantas nucleares son construidas con 3 veces la resistencia indicada por las normas de construcción japonesas para soportar terremotos. Y que "las puertas de los edificios del reactor, que alberga las instalaciones críticas para la seguridad, están diseñados para ser resistentes al agua. Por tanto, la central nuclear de Hamaoka es lo suficientemente segura durante los tsunamis", dice la compañía.
Sin embargo, miles de japoneses han salido a las calles de Tokio alentados por la petición formulada ayer (6/05) por el primer ministro Naoto Kan para cerrar la planta nuclear de Hamaoka.
En la manifestación de hoy (7/05), estudiantes, sindicalistas y numerosos padres acompañados de sus hijos han portado numerosas pancartas con los eslóganes "Cerrad todas las plantas a la vez" y "Fukushima, nunca más".