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También Brasil se prepara para una renegociación unilateral de su deuda pública

La semana pasada fue Uruguay quien hizo trascender que aspira a un megacanje o a una reestructuración global de vencimientos pero en Brasil ya comenzó el debate si tiene sentido mantener un cronograma imposible de afrontar; Latinoamérica será tema obligado de la reunión del FMI.

La deuda brasileña es sostenible, aseguró el director de Política Económica del Banco Central, Ilan Goldfajn, saliendo al paso de opiniones de economistas que señalan que la reestructuración de la misma es inevitable, según informó este domingo el diario O Estado, de Sao Paulo, Brasil. No obstante, para el especialista en deuda de los países emergentes Michael Pettis, de la Universidad estadounidense de Columbia, la cuestión ya no es cuándo y cómo se reestructurará la deuda brasileña, sino que cuanto antes se haga será mejor. "Cuaquier atraso puede reducir la confianza de los inversores y aumentar la fragilididad financiera. Brasil necesita negociar para pagar tipos de interés menores y fijos", aseguró en el mismo diario. Algo similar le ocurrió a la Argentina: cuando asumió Domingo Cavallo, Charles Calomiris, de la misma Universidad de Columbia, dijo que lo que el por entonces nuevo ministro debía plantearse era la renegociación de vencimientos, pero Cavallo, un necio, montó en cólera, se enojó con Calomiris y perdió una oportunidad preciosa. ¿Qué hará ahora Brasil? Los factores que llevaron al fuerte crecimiento de la deuda (como el reconocimiento de los llamados esqueletos o deudas que asumió el Estado federal, que se elevó al 10% del PIB desde 1994) no volverán a incidir con la misma intensidad, según Goldfajn, uno de los técnicos preferidos por Arminio Fraga, el presidente del Banco Central, funcionario que deleita a los banqueros internacionales pero que ha fracasado notablemente en reducir los costos de intermediación del sistema financiero brasileño. La posición del Banco Central -aterrado por las perspectivas- es que ya se ha producido la devaluación del real, necesaria para ajustar las cuentas externas, y la meta del Estado es conseguir un superávit primario de 3,75% del PBI este año y los tres siguientes, lo que no ocurría antes, así como reducir paulatinamente los tipos de interés nominales domésticos, situados en la actualidad en 18%, agregó. "En un escenario razonable, ese superávit es suficiente para estabilizar y reducir la deuda", aseguró Goldfajn, quien estimó un crecimiento medio de 3,5% del PBI para empezar a revertir su trayectoria ascedente. En julio, debido en buena parte a la fuerte depreciación del real, el porcentaje de la deuda con respecto al PBI rozó el 62%. Pero aunque el país crezca 2,4% del PBI de media, la deuda se estabilizará con tendencia a disminuir, siempre y cuando se mantenga la meta del 3,75% de superávit primario, señaló. Esto es un torpe intento de condicionar la política económica del próximo gobierno brasileño, o lo que es peor: abrir el paraguas para anticiparse a cualquier cimbronazo. Para el funcionario del Banco Central de Brasil, algunos analistas extranjeros no se dan cuenta de las particularidades de la deuda brasileña. La principal diferencia con otros países emergentes es que cerca de 99% de la deuda interna está en manos de ciudadanos brasileños, y se rescata en reales, aunque esté vinculada al dólar. La deuda externa por su parte es en su mayoría privada. "El gobierno brasileño no tiene problemas para pagar su deuda externa, que no es grande", aclaró el funcionario. "Como todos los candidatos se han comprometido a mantener el superávit primario, creo que la deuda es sostenible, independientemente de quién resulte elegido", subrayó. Además de tener un cambio fluctuante, lo que ayuda a absorber los shocks, el déficit en cuenta corriente está siendo financiado por inversiones directas y no por préstamos de corto plazo; y el sistema bancario es sólido, agregó, resaltando el acuerdo alcanzado con el FMI, que ha puesto una línea de créditos a disposición de Brasil durante los próximos 15 meses de US$30.000 millones. Veremos...

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