Para que Massa no abuse: Algunos apuntes de Fernando Henrique Cardoso
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Noche de lunes 02/08 y Jorge Lanata por Canal 26 entrevista a Sergio Massa, aparente precandidato a gobernador bonaerense desde la intendencia municipal de Tigre.
Cada vez que la pregunta de Lanata exigía al político entrevistado -por ejemplo, qué hacer con los jubilados hoy día, buena consulta a un ex titular de la ANSeS, que apeló ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para intentar impedir la reivindicación del jubilado Adolfo Badaro, quien reclamó por la movilidad o reajuste de sus haberes-, inevitablemente Massa respondía que es hora de planificar el mediano y largo plazo.
En determinado momento Lanata estuvo a punto de preguntarle qué ocurría con el aquí y el ahora, pero luego fue magnánimo, como si no quisiera incomodar a Massa.
Probablemente Massa escape a la coyuntura porque, a su vez, él no quiere incomodar a Néstor Kirchner, quien pareciera ser su locomotora contra Daniel Scioli, en un intento para que compitan por la candidatura a gobernador, y así movilicen al PJ bonaerense, clave para cualquier comicio nacional (Urgente24 ya ha expresado su análisis de que lo mejor que podrían hacer Scioli y Massa es acordar quitarse de encima a Kirchner, o al menos marcarle algún límite porque, en definitiva, Kirchner los desprecia a ambos. Pero Jorge Asis advirtió que no hay posibilidad alguna de que se cumpla ese análisis, por la personalidad de Scioli y Massa).
Sin embargo, lo más grave que surge del relato de Massa es pretender construir el mediano y largo plazo en base a un presente ficticio que 'dibujan' los Kirchner.
Porque una lectura realista del mediano y largo plazo debería comenzar por ser honesto en el análisis de qué es lo que ocurre hoy día en la Argentina y en los peligros que se avecinan.
Para ilustración de Massa, Urgente24 le acerca una reflexión del lúcido ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. Massa podría decir que Cardoso se encuentra enfrentado a Luiz Inácio Lula da Silva y ese sería el motivo del contenido de su reflexión.
Sin embargo, antes de apresuramientos dialécticos, mejor leerlo: pareciera, con excepción de algunas cuestiones menores, escrito para la Argentina de los Kirchner.
Todo grandioso. Se habla mucho de lo que se hace. Y lo que se hace es gracias a transferencias masivas del bolsillo de los contribuyentes a la caja de las grandes empresas amigas del Estado, por medio de empréstitos subsidiados del BNDES (N. de la R.: estatal Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social), que engordan la deuda bruta del Tesoro.
El escenario para las elecciones de octubre ya está terminado. Como en una fábula, la candidata del gobierno, bien peinada y rosada, casi una princesa nórdica, dirá todo lo que se espera que diga, especialmente lo que el "mercado" y sus socios internacionales quieren oír.
Pero incluso la candidata ya lo ha advertido: no es un poste. Y no lo es, espero. Tiene una historia, que no coincide con lo que se quiere que ella diga. Cumplirá con lo que dijo?
En el México del PRI, cuyo dominio duró durante décadas, el Presidente elegía en soledad al candidato a sucederlo, en un proceso vedado a la mirada y las influencias de la opinión pública. En tanto, cuando la elección era revelada al público -"el destape del tapado" -, el escogido se veía obligado a decir lo que él pensaba. Aquí, el "dedazo" de Lula apuntó a la candidata. Sólo que ella no puede decir lo que piensa para no poner en riesgo la elección. Estamos frente a un personaje moldeado por el marketing. Antiguamente, en el lenguaje que ya fue de la candidata, a esto se le llamaba "alienación".
Se ocultar, asi, lo que realmente está en juego. Queremos mejorar nuestra democracia o aceptaremos como normales los delitos descomunales y las pequeñas infracciones sistemáticas, como las de un Presidente que se desentiende de 6 multas que le fueron aplicadas por violar la legislación electoral?
Queremos un Estado partidariamente neutro o capturado por intereses partidários?
Que dialogue con la sociedad o se cierre a la hora de tomar decisiones basadas en una pretendida superioridad estratégica para escoger lo que es mejor para el país?
Que confunda la Nación con el Estado y el Estado con empresas y corporaciones estatales, en alianza con algunos pocos grandes grupos privados, o que sepa distinguir una cosa de otra en nombre del interés público?
Que apueste al desarrollo de las capacidades de cada individuo, para la ciudadanía y para el trabajo, o que vea al pueblo como masa y a sí mismo como benefactor?
Que encuentre en el medio ambiente una dimensión esencial o un obstáculo al desarrollo?
Es hora de que cada candidato, con el alma abierta y la cara lavada, le diga al país qué es lo que piensa.
