Y es que siempre se viaja a la ciudad donde se juega una final de fútbol, en este caso Valencia, con otro trofeo, "medio escondido" y del que nadie tiene conocimiento, "para que pueda dar soluciones".
Según ha relatado Alegre, en el camino de regreso a Madrid desde el estadio de Mestalla venía oyendo la radio, cuando escuchó, sobre las 04.00 horas, que el trofeo había sufrido un accidente cuando al jugador Sergio Ramos desde lo alto del autobús se le cayó y fue a parar al asfalto, donde fue atropellado por el citado vehículo.
Creyó que era una broma
Alegre pensó al principio que se trataba de una broma de los locutores, pero cuando constató que no era así, tomó la decisión de ir al estadio Santiago Bernabéu, ha contado el propio joyero, quien en ese momento se encontraba a 50 o 60 kilómetros de la capital.
"Llegué dos o tres minutos antes que el autobús con los jugadores, que venían de la plaza de la Cibeles", ha añadido el joyero, quien transportaba la copa de repuesto en su coche.
Una vez en el campo madridista, Alegre charló con Agustín Herrerín, delegado de campo del Real Madrid, sobre el trofeo. "Una copa que se cae desde los cinco metros de altura y le pasa un autobús por encima, complicado lo tenemos", ha subrayado.
"El problema ya está solucionado, que es lo que corría prisa, y lo demás hay tiempo de sobra hasta el año que viene para solucionarlo", ha constatado este joyero, cuya familia fabrica este trofeo desde 1940 (antes llamada la Copa del Generalísimo).