"
Se trabajó más en la construcción que en las viviendas nuevas por el precio alto que hoy tiene el metro cuadrado y la enorme brecha que tiene respecto de los salarios", agregaron las fuentes consultadas.
Los fondos para estos dos productos se otorgarían a los bancos
"en principio, tanto a públicos como a privados" a través de una licitación que se efectuará antes de julio próximo. "
Las negociaciones con las entidades del sistema para estudiar los plazos y el spread de tasas se realizan desde lo más alto de la ANSeS. Son borradores que aún tienen algunas indefiniciones, pero que deberían terminar de armarse antes de mitad de año por las elecciones", comentó una fuente cercana al equipo que trabajó en el diseño del proyecto al mencionado matutino.
Esta será la segunda vez, desde que se estatizaron los fondos de las administradoras, que el dinero de los jubilados servirá para solventar líneas hipotecarias para la clase media. La primera de ellas fue a mediados de 2009, cuando el Gobierno encargó al Banco Hipotecario el otorgamiento de créditos para la adquisición de casas nuevas o usadas, la construcción, la ampliación y la terminación de unidades habitacionales.
# Sin créditos
"
Si tenes un sueldo de $4.000 por mes, podes soñar con tu casa propia, aunque la letra chica indica que el costo es demasiado alto: encerrarse en un placard por más de 8 años sin gastar ni un centavo de tus ingresos y, por supuesto, no dejar de trabajar".
Este párrafo fue publicado por el diario
'La Nación' a fines del año pasado de acuerdo a datos de la
consultora CDI. Según sus números para acceder a un departamento promedio ubicado en el barrio de Caballito es necesario 8,91 ingresos anuales totales. Este cálculo se hizo en base a un departamento de 3 ambientes de 60 m2, con un costo de $406.328, y del sueldo promedio determinado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) de $3.901, que equivale a un ingreso anual de $46.812.
Según cifras del Informe de la Construcción y el Mercado Inmobiliario elaborado más recientemente por el
Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el poder adquisitivo del salario real promedio del trabajor argentino mejoró sobre el final del año 2010, pero de todas maneras sólo "
alcanza para comprar entre el 44% y el 55% de un metro cuadrado de un departamento ubicado en una zona de valor "medio" de la ciudad de Buenos Aires".
Esto se traduce en que se necesitan 100 enteros para adquirir un inmueble de 50m2, que equivale al 8,33 de los ingresos anuales totales. Más de 8 años de trabajo para quien estuviese en condiciones de ahorrar todo el sueldo.
Según afirmó en diciembre, Juan Carlos Franceschini, director de CDI consult, "c
ada 100 viviendas que se venden, sólo 5 se obtienen con créditos hipotecarios".
Según Ricardo Theller, investigador de la UADE, la dificultad para comprar una propiedad "
arranca con la crisis de 2001, de la cual el país no se pudo recuperar, ni alcanzar los niveles de la década del 90".
Un informe de
abeceb.com repitió esta idea en base a la falta de préstamos hipotecarios.
"Tras la devaluación de 2001, la proporción de operaciones realizadas con créditos cayó fuertemente y hasta ahora no ha podido recuperarse. Las líneas hipotecarias que ofrecen los bancos resultan inalcanzables para la clase media pese al dinero que ha volcado al mercado el Gobierno a través de la Anses", señaló.
Este estudio indicó que "
los bancos públicos y algunas instituciones privadas abrieron líneas de préstamos para vivienda a tasa fija en pesos que resultan atractivos para la clase media en términos de costos aunque los requisitos dejan afuera a la mayoría de los asalariados".
Para poder acceder se exigen ingresos familiares que no se condicen con la realidad del mercado laboral y de esa forma se limita las posibilidades. "
Pese a que los fondos del Anses financian la oferta a bajos costos financieros y tasa fija en pesos, los montos totales otorgados son muy inferiores a los verificados en tiempos de la convertibilidad", afirmó.
Como conclusión, el informe sostuvo que revertir esta tendencia parece difícil mientras la inflación se acelere y no se evidencie estabilidad de largo plazo en el valor de la moneda.