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El rescate de Grecia (5): De Dornbusch a la Unión Europea 2010

Tiene razón un lector llamado Leandro Merlat que reprochó que, curiosamente porque Urgente24 siempre cita a Cotizalia -en parte por el respeto que se tiene por Jesús Cacho, su cofundador, y Alberto Artero, su director-, se reprodujo una nota sobre el rescate de Grecia, sin citar la fuente (Cotizalia reunía una información de un diario germano y otra de la agencia Bloomberg). Por lo tanto, Urgente24 hará una contribución propia al tema, con su propia opinión sobre ese rescate en marcha:

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Rudiger Dornbusch fue un notable economista egresado de Chicago, en 1971, donde además fue profesor; pero más reconocido por su desempeño docente en el Massachusetts Institute of Technology. Durante ese período logró explicar, por ejemplo, las fluctuaciones de precios y tipos de cambio en lo que se conoce como 'Resultado de Dornbusch'. Coautor con Stanley Fischer de uno de los manuales de Macroeconomía más leidos, se especializó en economía internacional y en crisis económicas, y publicó una serie de artículos sobre la teoría de determinación del tipo de cambio en el corto y en el largo plazo, un tema que lo aproximó mucho a la Argentina, donde el tipo de cambio ha resultado un tema controversial durante los últimos 50 años (porque los agentes económicos argentinos prefieren discutir una herramienta de política económica como es el tipo de cambio, en vez de la estructura de la política económica en sí misma, y mucho menos la cuestión fiscal, que es determinante de la estabilidad mucho más que el tipo de cambio). Dornbusch no era estadounidense sino alemán; nació en Krefeld y estudió en la Universidad de Ginebra (Suiza), y esos datos incrementan lo interesante del dato. Antes de morir de cáncer en 2002, Dornbusch inspiró un ensayo, que completó Ricardo Caballero, en el MIT, acerca del derrumbe argentino de 2001, denominado 'La Batalla por Argentina'. Dornbusch había colaborado mucho con el Fondo Monetario Internacional y creyó ver en las negociaciones entre la Argentina y el FMI una 'ventana de oportunidad' para formular una teoría de resolución del conflicto, que denominó "una estrategia en la que todos ganen". Eran los días de Eduardo Duhalde en la Presidencia interina, había ocurrido el default, la ruptura de la convertibilidad, la megadevaluación con pesificación asimétrica y los desencuentros con el FMI. Dornbusch y Caballero presentaron un plan para aplicar un programa por el que la Argentina aceptaba, e incluso solicitaba, una comisión de estabilización extranjera que condujera su banco central y, a cambio del desembolso de un importante préstamo de estabilización, tomara control de la implementación del presupuesto. Según encuestas de opinión realizadas por entonces, el 50% de la opinión pública argentina consultada parecía simpatizar con aquella propuesta que se ubicaba en el lado opuesto de lo que vino después, con los Kirchner en el poder. Hay una extraordinaria similitud entre el caso de Grecia, en discusión hoy día, y aquellas ideas de Dornbusch y Caballero para la Argentina. En el trabajo de los economistas del MIT se consideraba que la crisis era "peor y más peligrosa que cualquier cosa que (...) cualquier otra economía emergente grande haya visto en las últimas décadas. Están siendo destruidos los cimientos mismos de una sociedad moderna. (...)". Por supuesto que era de difícil explicitación pública, en especial en cuanto al reclamo que el país beneficiario de la asistencia renunciara a la soberanía financiera y económica por unos años. En general se lo consideró un ataque contra el orgullo nacional, aunque Dornbusch y Caballero dijeron que se trataba de una percepción equivocada porque "un país es mucho más que un conjunto de normas monetarias, financieras y fiscales. No se renuncia a la identidad y el orgullo nacional al aceptar que unos cuantos extranjeros controlen la implementación de un conjunto de normas cuidadosamente diseñadas para no interferir con la soberanía política, y aprobadas por el Congreso (...). Dejemos la retórica y el orgullo de lado. La situación es demasiado grave. Pedimos disculpas a quienes hayamos ofendido. Este es otro intento de abordar un problema y su solución que tomamos muy seriamente. El problema (...) va mucho más allá de una crisis de liquidez común. La solución no es una inyección temporaria de recursos por sí sola. Debe comenzar por una visión clara de cómo arreglar lo que viene después, el mediano y el largo plazo. Hay acuerdo significativo respecto de algunos de los ingredientes claves de la reforma estructural, y gran parte de estos se pueden partir sin demora. Una campaña contra la corrupción sin piedad para jueces, parlamentarios, funcionarios públicos y otros. Una reforma de los sistemas impositivo y de coparticipación mucho más allá de la discusión pequeña de estos días. Protección de los derechos de propiedad y estabilización definitiva de las reglas de juego. Una reforma laboral mas de acuerdo a las características del ciclo económico (...)". ¿Cómo no pensar en Grecia cuando lo que se está discutiendo consiste precisamente en eso? En aquel momento, Dornbusch y Caballero remataron: "(...) Usar la oportunidad de construir instituciones y emplear expertos externos respetados para sentar los cimientos y asegurar un éxito temprano y sostenido reduce los costos económicos y políticos de la reconstrucción y claramente mejora las posibilidades de alcanzar los objetivos. (...) De hecho puede ser la única opción (...) para mantenerse en el poder y para que la transición al próximo a cargo del país se dé en un ambiente democrático y ordenado. Por supuesto que los políticos pueden llegar a despilfarrar los logros: aparentar que aceptan un programa serio buscando utilizar los recursos adicionales para su satisfacción. Pero eso será más difícil porque el público tendrá un modo más efectivo de controlar qué es lo que se hace con su vida económica. Esperemos que dada una opción permanente para salir de esta terrible crisis, los políticos finalmente se pongan a la altura de la ocasión. (...)". Europa hoy día no se puede dar el lujo de una Grecia desquiciada. El euro no puede aceptar un país a la deriva porque sus dirigentes sean irresponsables. Y los países no pueden auxiliar a Grecia si le explican a los contribuyentes que auditarán la utilización adecuada de sus recursos. Es obvio que Dornbusch y Caballero fueron visionarios sobre el mundo que viene, y es importante tener presente que ninguna región puede darse el lujo de tener una 'oveja negra' que desestabilice a todos, haciéndoles pagar costos inmerecidos. Sin duda, un punto de vista a tener en cuenta.

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