Como factor adicional bajista hay que considerar que en estos momentos y durante los próximos dos meses, entra al mercado mundial la cosecha de soja de Sudamérica, y este factor por si solo puede ayudar a la potencial baja en los precios.
En efecto, no se conoce una decisión oficial del Gobierno de China de diminuir sus importaciones de soja.
Sin embargo, si es conocida la estacionalidad de su demanda: nos encontramos en el momento del año en que China deja de comprar en USA y viene a la región. Esa falta de compras a USA fue lo que este martes causó el descenso del precio en los mercados de Chicago, modificando la tendencia alcista que mostraba la soja desde el comienzo del año y que terminó consolidó una tendencia de caída que la ubica por debajo de US$ 500.
En efecto, y según publica
Pablo Jiménez de Aréhaga para
El País de Uruguay,
la reciente caída de precios de los cereales respondería más a factores relacionados con la oferta, que con la demanda china. En todo caso, los efectos por lado de la demanda deben buscarse en la sumatoria de crisis árabe + crisis japonesa, ambas situaciones descontadas por el mercado como solucionables en el mediano plazo.
En efecto, los primeros meses de 2011 marcaron los niveles máximos de precios en los principales granos de referencia en la Bolsa de Chicago desde la "burbuja" de 2008, en un escenario de alta volatilidad potenciada últimamente por la inesperada crisis japonesa a partir del terremoto+tsunami+réplicas+crisis nuclear ocurrido en los primeros días de marzo.
Con fundamentos de mercado alcistas en todos los casos, el primer mes del año rompió con la barrera psicológica de US$ 500 en soja, US$ 300 en trigo y US$ 250 en maíz. A partir de allí la situación tuvo algunas variantes, según el grano en cuestión.
En soja, las mejoras en las proyecciones de cosecha sudamericana, básicamente por la reversión de la seca en Argentina, operó como factor bajista en un mercado cuyo contrapeso alcista continuó siendo la elevada demanda china.
En el peor momento de la seca, cuando afectaba especialmente a la zona-núcleo, las distintas estimaciones argentinas ubicaban la cosecha apenas por encima de 40 millones de toneladas, mientras que hoy hay consenso en que estará muy cerca de 50 millones de toneladas.
Con el foco puesto en la región, Brasil consolidó una excelente zafra, con estimaciones que también fueron creciendo, desde 68 a 71 millones de toneladas, aunque ahora en plena cosecha los excesos hídricos permiten ser más cautos respecto a estos volúmenes y/o niveles de calidad alcanzados.
Esta mejora en las proyecciones de cosecha en la región -conjuntamente con el momento del año en que China deja de comprar en USA y viene a la región- modificó la tendencia alcista que mostraba la soja desde el comienzo del año y consolidó una tendencia de caída que la ubica por debajo de US$ 500 en Chicago.
Naturalmente que estos cambios de tendencia ocurren inmersos en la dinámica propia de estos mercados, dotados de gran volatilidad, con muchas jornadas de cierres al límite, en ambos sentidos.
En el caso del trigo ocurre algo similar: luego de un inicio de año vertiginoso -superando US$ 300 rápidamente en Chicago- se revirtió la tendencia y comenzó un proceso de baja algo más pronunciado.
Hoy el cereal se sitúa en un eje de US$ 250-260, motivado por fundamentos que por un lado redujeron la demanda de algunos compradores importantes a partir de factores políticos (revuelta en el mundo árabe) o directamente por un precio demasiado elevado, y por otro lado por algún ajuste al alza en las estimaciones de oferta de destacados exportadores de trigo como Argentina y Australia.
Finalmente, el maíz es el que tiene el desempeño más incierto, ya que hasta mediados de marzo inclusive mantuvo una firme tendencia al alza, que se cortó abruptamente con una caída de 15% semanal en medio de la incertidumbre que se generó a partir del desastre en Japón.
Recordemos que el país asiático es el principal importador de maíz del mundo y el mayor comprador de maíz norteamericano, con 15 millones de toneladas-año, de los 50 millones que exporta EEUU.
Los fundamentos de mercado para el maíz, al menos hasta este suceso, resultaban los más firmes y alcistas de todos los granos. La clave está en un elevado consumo mundial de maíz, apalancado por su creciente uso para producir etanol en USA, y una oferta que pese a ser récord no alcanzó para este consumo.
Con una cosecha excelente en USA, principal productor y exportador mundial de maíz (40% y 55%, respectivamente), la relación stocks finales/consumo se ubica en 5%, el nivel más bajo desde la zafra 1995/96.
En este marco, el maíz en Chicago bajó en forma brusca un par de escalones en su ascenso hacia los US$ 300 y se ubica hoy en torno a US$ 260-270.
Sin embargo, en el comparativo anual, todos los granos continúan en niveles muy destacados, con incrementos en dólares de 40% para la soja, 45% para el trigo y 80% en el caso del maíz.