Los Kirchner se encuentran bastante satisfechos con el desastre de la economía, que para ellos es una administración adecuada (lo acaba de afirmar la Presidente en una increíble descripción de cómo se observa todo desde Kirchnerlandia). Pero Domingo Cavallo es implacable. Por supuesto que carga con el enorme fracaso del año 2000/2001, aunque habrá que aceptar que tenía un Presidente que no acompañaba y un peronismo bonaerense dispuesto a matar o morir para alcanzar la Casa Rosada (con la complicidad del radicalismo bonaerense). En cualquier caso, es muy interesante leer algunos conceptos de Cavallo:
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Domingo Cavallo genera pasiones encontradas, pero habrá que admitir que fue quien primero comenzó a hablar del riesgo de estanflación, y la estanflación llegó.
Que hay distorsión en la estructura de precios relativos, no es una novedad. Urgente24 lleva 6 años advirtiéndolo.
Pero es interesante considerar el escenario probable de los Kirchner, y la verdad es que lo que pronostica Cavallo es preocupante, por no llamarlo 'aterrador'.
Esto explicaría la prontitud conque, equivocadamente, varios líderes 'opositores' aceptaron la convocatoria al diálogo luego de los comicios del 28/06, creyendo que así -es una hipótesis- impedirían inevitables estallidos.
Juan Manuel Compte y Carla Quiroga entrevistaron a Cavallo para la más reciente edición de la revista Apertura, y aqui van algunos fragmentos destacados:
"(...) "Ya entramos en un período de estanflación: recesión con inflación, un fenómeno producido por la intervención del Estado en la economía, con congelamiento de tarifas, controles de precios y restricciones al comercio exterior. Esto crea inflación reprimida y desalienta la inversión".
-¿Puede haber un estallido como en 2001?
-Esta crisis no tiene nada que ver. Se parece más a la que vivimos en el país en 1975 y muchas otras veces, hasta 1990. Ahora, estamos como en el período 1973/1974, cuando la inflación, todavía, no se había descontrolado. La de 2001 fue una crisis recesiva y deflacionaria, derivada del excesivo endeudamiento de las provincias con el sistema bancario y de una circunstancia internacional sumamente adversa para la Argentina. La actual, en cambio, es una crisis muy peligrosa porque puede terminar en una suerte de Rodrigazo e inaugurar un período de una estanflación mucho más virulenta, con inflación mucho más alta.
-¿Cómo se llegaría a ese escenario?
-Si el Gobierno continúa demorando el sinceramiento de precios e insiste con recaudar a través de impuestos distorsivos, y la economía se sigue deprimiendo como efecto de la desinversión y de la salida de capitales. Llegará un momento en el que el problema fiscal será muy grave. La Argentina no tendrá crédito y habrá utilizado toda la capacidad prestable de bancos como el Nación y el propio Banco Central. Entonces, el Gobierno no le quedará otra alternativa que emitir dinero para financiar ese déficit. Ese será el momento en el que podría producirse una escapada de la inflación.
-¿El Gobierno va en ese camino?
-La economía va en ese camino. Pero no porque el Gobierno lo quiera, sino como consecuencia de los 7 últimos años de política económica. La dinámica estanflacionaria se había iniciado, incluso, antes de que estallara la crisis internacional.
-¿Cómo se revierte esa dinámica?
-Primero, con un proceso de sinceramiento de la economía. Pero acompañado de fuerte disciplina fiscal. Y, sobre todo, con recuperación del crédito público y privado, cosa que este Gobierno ya no tiene posibilidades de lograr. Lo que sí podría hacer es sincerar la economía. Y, cuanto antes lo haga, mens será el costo social.
Sinceramiento no es sólo dejar que los precios y tarifas reflejen los costos de producción y desaparezcan los subsidios. También, que se eliminen los impuestos distorsivos y las trabas. Básicamente, retenciones, el impuesto al cheque o a la nómina salarial. Estos últimos deberían tomarsecomo pago a cuenta de IVA y Ganancias, par aque no incidan sobre el costo de la mano de obra y las transacciones.
(...)
-¿El tipo de cambio está atrasado?
-Eso no se puede decir. Tiene que fijarlo el mercado. El que cuenta es el tipo de cambio real. Y se define en la comparación con los precios de otros bienes. No es una cuestión de si el dólar está adelantado o atrasado. Los precios relativos, hoy, están totalmente distorsionados por estas intervenciones arbitrarias e injustas, muy inequitativas, que hizo el Gobierno en la economía de mercado. Por eso, lo primero que tendrían que hacer es permitir el sinceramiento de los precios, liberando el mercado cambiario. Y esperar que el dólar encuentre el nivel de equilibrio como consecuencia del reacomodo de los precios relativos. Por supuesto, su valor dependerá mucho de la cantidad de dinero en circulación. Y eso dependerá si el Banco Central se ve obligado a financiar déficits del Estado.
Obviamente, si hay un gran déficit público que financia el Central, el dólar se escapará. Pero no porque esté atrasado en términos de los precios relativos de los bienes sino porque, cuando un gobierno emite mucho para financiar déficit, la gente se asusta, compra dólares y eso hace subir el precio. Más bien, por incertidumbre.
-No lo convence la flotación administrada del peso...
-No. Los países necesitan convertibilidad. Convertibilidad significa que se pueda comprar y vender libremente, sin restricciones, y que la gente pueda elegir la moneda con la que hace sus transacciones y firma sus contratos.
-¿El Gobierno diagnostica esta situación?
-No. Sigue pensando que, con impuestos distorsivos y nuevos tributos (que, seguro, estará imaginando), podrá financiar el nivel de gasto. Es un muy mal diagnóstico.
-¿Hasta cuándo podrá sostenerse?
-Depende del grado de impunidad que tenga el Gobierno para mentir, esconder, postergar gastos y manotear recursos que, en realidad, no le corresponden. Obviamente, este gobierno demostró absoluta falta de escrúpulos para recurrir a todo tipo de herramientas. Incluida la mentira y ocultar información.
-¿Lo sorprendió Kirchner? ¿Resultó el mismo que conoció como gobernador?
-Como gobernador, él no tenía que tomar decisiones sobre el funcionamiento de los mercados o relaciones con el mundo, o cuestiones que tienen más que ver con las reglas de juego de la economía. Simplemente, era un gobernador que cuidaba la caja, fiscalmente disciplinado, por lo cual, lo apoyaba. Eso era importante, no todos los gobernadores lo hacían. Se gastaban las reservas y el Kirchner de aquella época, no. Y, con respecto a las reglas de juego de la economía, era un hombre que apoyaba todas las reformas que pregonábamos, Nunca las criticó. Más aún, las apoyó.
Ahora, desde que asumió la Presidencia, hizo un tipo de intervención que sólo puede hacerse desde el nivel nacional. Y lo hizo de una manera que demuestra falta de escrúpulos totales. Sobre todo, creando cada vez más oscuridad, ocultando información, mintiendo con las estadísticas. Es, realmente, un acto de irresponsabilidad muy grande para cualquier persona que maneja la economía.
-Pero, al menos, cuelga la medalla de la disciplina fiscal...
-Sí, pero una cosa es disciplina fiscal basada en contabilizar adecuadamente los gastos y financiándolos con impuestos razonables y otra, la que se logra mintiendo o escondiendo compromisos de gasto y cobrando impuestos que matan a la gallina de los huevos de oro. Es decir, que destruyen la inversión y la capacidad productiva del país. La política fiscal de Kirchner no fue prudente, sino pro-cícilica. Una política fiscal anti-cíclica, en recesión, debería generar déficit por eliminación de impuestos distorsivos para, precisamente, generar incentivos a la inversión.
-El Gobierno le diría que, entonces, se desfinanciaría el sector público.
-En el corto plazo, siempre ocurre eso. Pero mantener las retenciones a la soja, o a cualquier otro producto de exportación, produce desfinanciamiento a mediano y largo plazo, porque desalienta la inversión y la producción en los sectores afectados.
-¿Cuánto incide el factor político en la economía argentina?
-El 90% de la incertidumbre de la economía argentina está generado por la política. Y, ahora, se agregó más, proque el Gobierno perdió las elecciones. Es muy probable que haya otro gobierno, distinto, en 2011. Esto debería llevar al optimismo, porque, seguramente será mejor que el que se va. Pero la gran incertidumbre es cómo se manejarán los Kirchner en el perído que les queda, hasta diciembre de 2011.
-Parece que se 'profundiza el modelo'.
-Sí, pero también el desequilibrio, los desajustes, los problemas que piensan dejar para que resuelva el próximo gobierno. Eso es muy malo. Le dejarán activada una bomba de tiempo. Sería mucho mejor que los K se vean obligados a desactivarla ordenadamente. Pero me da la impresión que Kirchner-Cristina, por supuesto, pero a instancias de él- trabaja bajo el supuesto de que no perdió las elecciones y que puede seguir postergando la situación, de tal forma que el problema de encontrar una salida ordenada sea del próximo gobierno. Pero, mientras más se postergue, más riesgo de que la salida sea absolutamente desordenada.
(...)
-¿En qué se falló en los '90?
-No se falló en los '90, sino que la dirigencia argentina no fue capaz de salir ordenadamente de la crisis, sin destruir todas las reglas de juego. La actitud de Duhalde no fue la de Lula, que hizo todo lo contrario: en lugar de promover una drástica caída de la tasa de interés y una subida del precio del dólar, mantuvo la tasa e hizo que el dólar bajara. Contra la opinión de los paulistas (N. de la R.: la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, la poderosa Fiesp). Porque, así como actá estaba De Mendiguren, que pedía una devaluación y una licuación de sus pasivos, también lo pedían los industriales paulistas. Pero Lula no les hizo caso. Pensó en los trabajadores: una devaluación y pesificación como la que se hizo acá beneficia a los grandes endeudados, pero perjudica severamente a los trabajadores. (...)".