Descubren un antídoto contra las células madres que producen el cáncer (y un nuevo papel de la marihuana)
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Cuando un tumor es atacado por los tratamientos de quimioterapia, un puñado de sus células especialmente agresivas son las últimas que se resisten, hasta al punto de parecer invencibles: las células madre cancerígenas, que permiten el crecimiento del tumor y la resistencia a los fármacos. Sin embargo, un grupo de científicos estadounidenses acaban de escribir una nueva página en la investigación contra el cáncer al hallar un compuesto capaz de eliminar única y exclusivamente a estas células, el salinomycin. El hallazgo aparece en el último número de la revista Cell. Este compuesto, seleccionado entre más de 16.000, logra matar no sólo células madre cancerígenas producidas en laboratorio, sino aquellas que crecen de forma natural. De hecho, comparado con el fármaco de quimioterapia más común para el cáncer de mama -el tipo de cáncer que se ha estudiado- el salinomycin multiplica por 100 el número de células madre muertas en ratones e incluso es capaz de reducir el tamaño del tumor. "Muchas terapias matan el grueso del tumor solo para verlo volver a crecer", subraya Eric Lander, director del instituto Broad del MIT de Harvard (USA), que considera que este hallazgo abre la puerta a nuevas teapias anticancerígenas. Dificultades técnicas Aunque se sabía la importancia de estas células, la gran barrera a la que se enfrentaban los científicos para estudiarlas era la dificultad para desarrollarlas directamente en laboratorio. Relativamente escasas comparadas con otras células tumorales, suelen perder sus cualidades de células madre cuando crecen fuera del cuerpo. Para superar estas barreras, usaron una técnica para convertir células adultas en células madre a través de la transición epitelial-mesencimal, que provoca un cambio crítico en estas moléculas. De esta forma, han desarrollado un número suficiente de células madre cancerígenas para probar hasta 16.000 compuestos químicos naturales y comerciales contra ellas. Utilizando un método que permite la búsqueda sistemática de agentes que mata estas células hicieron una primera selección de 32 compuestos candidatos. Entre ellos el claro ganador fue el salinomycin. Aunque se desconoce por qué este compuesto antibiótico tiene tal poder destructivo contra estas células, su éxito abre ya un nuevo camino en la investigación contra el cáncer. "Hasta ahora las terapias racionales contra el cáncer estaban diseñadas contra alteraciones genéticas específicas presentes en el tumor", detallan los científicos en el artículo. "Estos hallazgos indficas que hay una segunda forma que también pueden ser útil: buscar los agentes que provocan los diferentes estados de la diferenciación de las células cancerígenas", concluyen. Marihuana contra el cáncer Los resultados obtenidos indican que el principio activo de la planta cannabis sativa activa un proceso de autodigestión celular denominado autofagia que a su vez conduce a la muerte programada de las células tumorales. Sus conclusiones refuerzan la idea del uso de cannabinoides como fármacos antitumorales. Hasta la fecha se conocía una parte del mecanismo de actuación de los cannabinoides en su lucha contra el tumor emergente. La acumulación de un lípido, la ceramida, y la síntesis de las proteínas p8 y TRB3 era el comienzo de un proceso que desencadenaba finalmente en la apoptosis (un tipo de muerte celular programada) de las células malignas. Ahora se ha descubierto que la clave de este mecanismo radica en la inhibición por parte de TRB3 de la proteína quinasa AKT y del complejo multiproteico mTORC1, dos eslabones importantes en el complejo proceso que lleva al crecimiento incontrolado de las células tumorales. Según explica Guillermo Velasco, investigador de la Universidad Complutense responsable de la investigación: "Existen otras drogas, como la rapamicina, que actúan como inhibidoras de este complejo, mTORC1 y que se están ensayando para el tratamiento de distintos tipos de tumores. Sin embargo, la respuesta a dichos tratamientos es muy variable, ya que este complejo es el responsable de la regulación de distintos mecanismos dentro de la célula, con lo que su inhibición puede llegar a ser incluso contraproducente para frenar el crecimiento tumoral. Lo que hemos visto es que los cannabinoides regulan esta vía utilizando un mecanismo diferente que conduce además a la activación de la autofagia". El estudio es relevante ya que identifica un nuevo papel de las proteínas p8 y TRB3 en la inducción de autofagia, lo que puede ayudar a comprender mejor los mecanismos que regulan este proceso celular. Además, demuestra que la autofagia es necesaria para la actividad antitumoral de los cannabinoides. Esto indica que la activación de este proceso celular, a través de cannabinoides o de otros agentes, puede ser una nueva estrategia antitumoral. El trabajo publicado en el JCI ha sido realizado en ratones y cultivos celulares obtenidos de pacientes con glioblastoma multiforme, uno de los tipos más comunes y agresivos de cáncer cerebral. Trabajos anteriores han dado signos de la eficacia de los cannabinoides como antitumorales. De hecho, en el año 2006 se llevó a cabo un ensayo clínico en fase I para detectar posibles indicios de toxicidad en su aplicación en humanos, con resultados esperanzadores. Sin embargo, el número de pacientes en el que se llevó a cabo era todavía demasiado reducido como para poder obtener conclusiones estadísticamente significativas. Los investigadores ahora se plantean el siguiente paso, que será seguir desentrañando el mecanismo último por el que los cannabinoides inhiben el crecimiento tumoral. En cuanto a su aplicación clínica, el equipo científico se propone llevar a cabo un segundo ensayo con el fin de estudiar la acción antitumoral de los cannabinoides en combinación con otros agentes antitumorales. En este trabajo, dirigido por el profesor Guillermo Velasco, de la Universidad Complutense de Madrid, han participado además científicos del CSIC, el Hospital Clínico de La Laguna, en Tenerife, el Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale, en Marsella (Francia), la Universidad Roma Tor Vergara, en Roma (Italia) y la Universidad de Harvard, en Boston, USA.
