Canje de bonos indexados o cómo evitar juicios por las manipulaciones del Indec
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Desde hace meses el gobierno -y semanas, el ministro de Economía, Amado Boudou-, prometen diversas operaciones de canje de deuda:
> con bonos de corto plazo,
> luego con título de largo plazo,
> más tarde con instrumentos nominados en pesos,
> después con nominadas en dólares, y
> ahora, es el turno de los papeles de deuda indexados por la inflación que informa el Indec.
Se argumenta que el canje despejará las dudas sobre la fortaleza de las finanzas del gobierno para hacer frente a sus acreencias y para introducir grandes reducciones de cotos para las cuentas oficiales.
Además, en forma tácita, reconocen que, una vez realizado el canje, el Indec tendrá libertad para poder informar la inflación real en la Argentina.
Sin embargo, el canje de deuda oculta una maniobra legal muy importante para la administración del matrimonio Kirchner: quienes acepten voluntariamente el cambio, estarán renunciando a las compensaciones y rentabilidades que ocultó el Gobierno por la manipulación de los índices de inflación, desde que se hizo cargo del Indec el inefable y todopoderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cada vez menos Lassie.
Si bien no hay estimaciones oficiales, varias consultoras aseguran que, desde el comienzo de la manipulación de los indicadores, los inversores que tomaron los bonos ajustados por inflación han perdido hasta 50% real de interés, es decir, han cobrado cerca de la mitad de lo que deberían haber recibido.
En este marco: ¿por qué nadie hizo juicio reclamando la diferencia?
La apuesta de la mayoría de los operadores fue que, en algún momento, se modificara el indicador de inflación del Indec y, en ese proceso, se reconocieran los aumentos disfrazados por el ex Lassie Moreno y su equipo.
Pero en la operación que está diseñando Amado Boudou no hay reconocimiento ni compensación del pasado, al contrario, queda como un paga Dios donde el Estado se queda con fondos que hubiesen correspondido a los inversores privados. Por eso es una prioridad dentro de la agenda de temas del matrimonio Kirchner, en especial, si consideramos que es un proyecto político en retirada.
No es que el matrimonio gobernante decida emprolijar el camino en su retirada, ocurre que una vez hecho el canje y aceptada la condición de No Reclamo, podrán vender publicitariamente que "le ahorramos al país (ponga el número que Usted quiera) miles de millones de dólares que querían pagar los que presionaban por cambiar los índices de inflación del Indec".
Además, como desde la realización del canje de deuda organizado en 2004 se han modificado la estructura del CER y el mecanismo para medir la inflación, hay otros dos juicios potenciales: por los bonos ajustados por aumento de PBI y el CER original, lo que suma otras decenas de miles millones de dólares.
Por eso no hay que sorprenderse que en los mercados internaciones se tome el canje de deuda que promete el gobierno de Cristina de Kirchner como un default encubierto y como una quita de deuda, también oculta, lo que ofrece la oportunidad para que la Argentina siga sumando juicios a nivel internacional.
La idea de emitir bonos de deuda ajustables por inflación fue una de la pésimas ideas que presentó Roberto Lavagna en el canje de deuda realizado en forma compulsiva, lo mismo que la modificación posterior de la fórmula de cálculo del CER. Por otro lado, las modificaciones en el índice de inflación se encuentran entre la estafa y el incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos.
Por eso, en el peor de los casos, la Argentina se ahorrará miles de millones de dólares que ya fueron malgastados en algún puntero, alguna elección intermedia o la compra de voluntades políticas. Sin embargo, los funcionarios corren peligro de ver confrontadas sus decisiones por la vía judicial.
Para todos aquellos que fueron engañados por el Estado, sufrieron quitas compulsivas a sus ahorros, les cambiaron las condiciones contractuales del canje sin consulta y fueron defraudados, otra vez, por la Argentina fue una lección costosa de lo que es la inseguridad jurídica en un mercado emergente.
Sin embargo, nadie en el mundo invierte para recibir lecciones por lo general, cuando son estafados, buscan justicia, por lo que el canje que promete llevar adelante el bisoño ministro de Economía, Amado Boudou, quizás desate una ola de juicio que le costarán miles de millones de dólares a la Argentina.
Una duda: los futuros bonos serán ajustados una de las tasas que maneja el Banco Central. Se habla de la Badlar, que surge de la encuesta con el mercado financiero. Cuándo la Badlar comience a subir, ¿el gobierno hablara de "ataque de la City", fustigará a los bancos por buscar "rentabilidades extraordinarias" o tenderá a manipular también la nueva tasa de referencia?
Solo el tiempo nos contestará esta pregunta...
