El equipo nacional utilizó dos sistemas tácticos durante el desarrollo, ya que arrancó con línea defensiva de tres y después pasó a jugar con cuatro por la lesión de Ariel Rojas y el ingreso de Luciano Monzón.
Pero esto no varió el dominio absoluto del equipo argentino, que controló la pelota en el medio campo, con el manejo de Chávez, Maximiliano Moralez y Diego Valeri, y fue profundo en ataque, sobre todo por las corridas de Mouche.
Chávez abrió la cuenta con un derechazo violento luego de que Matías Defederico le bajara la pelota de cabeza y el segundo tanto fue una buena definición de Mouche con un zurdazo cruzado.
En el medio, Venezuela alcanzó el empate tansitorio tras un desborde por derecha que Arismendi tocó al gol en el área chica.
En el segundo tiempo Argentina tuvo numerosas chances para aumentar, varios mano a mano con el arquero, pero lo terminó logrando con remates desde fuera del área de Mouche y Aued.
El único punto oscuro de la actuación argentina fue que tuvo algunos desacoples defensivos que, ante un rival de otra envergadura, hubieran costado algún gol más en contra.
El amistoso sirvió para que Batista saque conclusiones pero más sirvió para que la Argentina pueda estar orgullosa de contar con un nuevo estadio de nivel internacional.
El estadio Bicentenario será sede de tres partidos en la Copa América: Uruguay-Perú y Chile-México (ambos por el Grupo C), y un cruce de octavos de final, previsto para el 17 de julio.-
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