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ABC de un placer no convencional: el Lingam tántrico

Experimentar un masaje tántrico es una práctica a la que muchas parejas se atreven. No es sencillo. El peligro de eyacular está latente y ahí acaba la experiencia. Hay que andar con cuidado pero el placer, según quienes promocionan la práctica que se describe a continuación, es intenso.
La palabra sánscrita para denominar el órgano sexual masculino es Lingam, y le da una connotación muy respetuosa, ya que significa Báculo de Luz que canaliza la energía y el placer. El masaje del Lingam tiene como propósito relajar al hombre y llevarlo al contacto con su lado más sensible. La relación de la pareja se vuelve más respetuosa, y además los papeles tradicionales de los sexos se ven intercambiados lo cual es muy sano para la apertura de la mente. El masaje del Lingam fortalece los vínculos de intimidad que existen en la pareja, y además sana algún trauma, experiencia o condicionamiento negativo que haya existido hacia el sexo. Por eso, el orgasmo y la eyaculación no son el objetivo primordial de este masaje, sino la exploración de una nueva forma de placer que no esté condicionada por factores tradicionales como alcanzar precisamente ese momento cumbre o climax. La eyaculación es una cosa y el orgasmo otra totalmente distinta. Si bien algunos sexologos modernos lo saben, el público lo ignora y el hombre 'normal' desorbita los ojos cuando le dicen que al menos el 90% de los hombres desconocen el orgasmo. Como la eyaculación y los pocos segundos que la preceden son el punto culminante de su experiencia sexual, el hombre esta convencido de que el orgasmo masculino es eso. Al contrario, el Tantra sabe desde hace milenios que es precisamente la eyaculación lo que aparta al hombre del orgasmo verdadero, del éxtasis sexual que lleva a los niveles de conciencia superiores, cósmicos. La eyaculación para en seco la experiencia, tanto para él como para ella: si el 90% de las mujeres no experimenta el orgasmo es porque el 85% de los hombres son eyaculadores precoces... Quienes promocionan esta práctica dicen: "Basta ya de durar 10 segundos en tus encuentros de pareja, alárgalos más y más con este reentrenamiento hindú, dónde vos estás pasivo y observando concientemente el despertar de tu cuerpo y de los 5 sentidos con este masaje lingam tantra". El objetivo final es la exploración de una nueva forma de placer. Para comenzar con el masaje y preparar el ambiente en la pareja y crear una conexión, es preciso empezar con un acercamiento previo, caricias tiernas, abrazos y mirarse a los ojos, con la idea de derribar los obstáculos o fronteras que estén separando a la pareja. El hombre debe recostarse sobre su espalda, encima de almohadones que le levanten el torso y la cabeza. La postura debe ser cómoda, con las rodillas un poco dobladas y sus piernas deben estar separadas. Los genitales totalmente expuestos para que el masaje sea totalmente efectivo. La persona que va a darlo utiliza un poco de lubricante sexual y lo esparcirá tanto por el lingam como por los testículos. Debe iniciar el masaje en los genitales y en el escroto, haciendo que área se relaje toda la zona. Ahora ella procede a acariciar el Lingam, variando la presión y la velocidad, para que variar la intensidad y aumentar el placer. Con la mano derecha, presiona la base del Lingam. Desliza su mano de arriba a abajo, pero alternando con la mano izquierda. Mantenga estos movimientos, y después empieza a presionar la cabeza del Lingam. Pero sigue alternando lo de las manos. Masajea de la cabeza del Lingam como si se fuera a exprimir una fruta. Con esta maniobra la erección puede perderse un poco, pero no es grave, es totalmente normal. De hecho es muy positivo si se ve desde el Tantra: es como pasear por todo el espectro del placer. A esa altura el momento del orgasmo se acerca, así que debe detener un poco la estimulación, pues no es el objetivo. Para el masaje o sexo tántrico alargar lo más posible la eyaculación es una forma de obtener más placer. El arte supremo para un Shiva tántrico, consiste en permanecer indefinidamente en el punto límite, el que da acceso al 'paraíso sexual cerebral' y el verdadero orgasmo masculino. La experiencia de la pareja ya no está limitada ni es interrumpida por el desfallecimiento del varón. El Tantra ofrece esta experiencia a todas las parejas, pues no se trata de una acrobacia sexual. Esto permite pasar de lo puramente genital a lo sexual, y luego a lo espiritual. Con ello también desperta el Kundalini (flujo energético en el cuerpo humano). Además, esa prolongación del masaje es una buena forma para intentar que el hombre se convierta en multiorgásmico. Seguidamente, se masajea el Punto Sagrado o perineo que se encuentra entre el ano y los testículos. Al llegar a ese paso hay que tener cuidado: es una zona que casi ningún hombre heterosexual ha permitido que le toquen nunca. Ella debe ser muy delicada, pues si no puede causar dolor. La línea divisoria entre el placer y el dolor es muy pequeña. ese masaje se hace con la mano izquierda, mientras se acaricia el Lingam con la derecha. Hay un masaje externo del Punto Sagrado y otra posibilidad es el interno. Algunas mujeres, en acuerdo con el hombre, buscan el Punto Sagrado internamente por el ano. Si él ha aceptado, entonces ella usa lubricante, introduce el dedo y busca el punto, moviendo el dedo hacia tu palma. Si él lo pide, puede estimular el Lingam al mismo tiempo, pero sin que llegue al orgasmo. Cuando él sienta deseos de llegar al orgasmo, ella lo hará pero recordándole que él debe respirar mientras lo experimenta, para que el momento sea más placentero.

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