Editorial español: "Kirchner y la (in) seguridad jurídica"
MADRID (
Siempre con el maltrato a las empresas españolas instaladas en Argentina como telón de fondo.
Si en su día fue el fallecido Cuevas el que al frente de la patronal se vio impelido a censurar públicamente tal ofensiva ante Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner ha decidido ahora eludir su presencia ante la patronal CEOE, presidida por Gerardo Díaz Ferrán, principal afectado junto con Gonzalo Pascual, de Marsans, por la insólita expropiación de Aerolíneas.
Una decisión calificada eufemísticamente de "episodio" por parte de la Presidente argentina, que lo explica por tratarse "de un servicio público que nunca funcionó adecuadamente ".
Probablemente, porque no le dejaron, como bien saben los sindicalistas que ahora acompañan a la presidenta.
Ni episodio ni anécdota.
Toda una categoría, que sintetiza la irritante crónica de las vicisitudes padecidas por la inversión española en Argentina.
Cualquier presencia empresarial española de nivel relevante ha tenido su propio "episodio".
Junto a Aerolíneas, Repsol–YPF, Telefónica, Santander y BBVA –estos dos últimos perjudicados por la nacionalización de las pensiones privadas– también han padecido la peculiar interpretación que de la seguridad jurídica ha hecho el nuevo peronismo argentino.
El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, como ya hiciera su marido, ha optado por la vía más populista, siguiendo la estela de las arbitrariedades de la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez.
Todo ello muy dañino para la propios intereses nacionales de Argentina, cuyo crédito internacional se diluye.
Por ello, si la intención de la presidenta argentina es disipar el malestar y los recelos que han provocado entre el empresariado español con intereses en su país, tendrá que demostrar con hechos su compromiso con la seguridad jurídica, más allá de la retórica sobre la estabilidad y el respeto institucional desplegada durante su intervención conjunta con Zapatero.
Porque la inversión extranjera, no sólo la española, es una pieza indispensable para que funcione el engranaje del crecimiento en Hispanoamérica, y en particular en Argentina.
