Para el ex titular de la Comisión de Defensa de la Competencia, José Sbattella, el negocio del triple play (internet, telefonía y televisión por el mismo cable) es el fondo de la disputa por el control de Telecom Argentina. Visión estratégica de un negocio que para Néstor Kirchner y para los Werthein es más elemental: hay una gran facturación mensual en juego. Carlos Slim siempre tuvo a Telecom en la mira y llegó la hora de la verdad para el lobby de Carlos Bettini/Felipe González. En cuanto a Grupo Clarín, necesita participar: considerando que el 60% de su facturación hoy proviene del negocio de la TV por cable, no podría quedar afuera de lo que vendrá. No hay precisiones de Sbattella al respecto en la siguiente entrevista, pero ¿quién las tiene hoy día en la Argentina?
CIUDAD DE BUENOS AIRES (
Crítica de la Argentina). El Gobierno amenazó con multar a Telefónica por prácticas monopólicas. Lo hizo al develarse que la filial española de esta compañía compró el 42% de los activos de una empresa que controla a Telecom Italia, su competidora en el mercado argentino de las telecomunicaciones. Sin embargo, amén de las sanciones económicas –que podrían llegar a $1 millón diarios– el propósito de Néstor Kirchner en un año electoral es que la filial local de Telecom venda la mayoría de sus acciones, pero a grupos "nacionales" o firmas "amigas".
Según informaron fuentes oficiales a Crítica de la Argentina , el Gobierno mantendrá la próxima semana reuniones con directivos de Telecom para forzar un proceso de desprendimiento accionario. Entre los interesados a quedarse con la compañía figuran el Grupo Clarín, el multimillonario mexicano Carlos Slim (dueño de Telmex y al mando de Claro) y el Grupo Wertheim (accionista minoritario de Telecom Argentina). Estos dos últimos fueron los que denunciaron las prácticas monopólicas de Telefónica.
El negocio de las telecomunicaciones es tentador por las cifras que mueve (se estiman en más de $20.000 millones anuales) pero, sobre todo, por las que moverá una vez que se expanda al mercado televisivo, un proceso que se anuncia como inminente.
José Sbattella, ex titular de la Comisión de Defensa de la Competencia, dice que la pelea de fondo es "por el negocio de la tv digital"
–¿Qué intereses están en disputa?
–El monopolio de la telefonía fija, en primera instancia, donde Telefónica y Telecom absorben el 95%, y el de la móvil, donde ambas absorben más del 60%, involucrando también el mercado de internet. Pero hay que tener en cuenta el triple play (telefonía, cable e internet) que significa la posibilidad de competir con la TV por cable, ya que tecnológicamente están instalados con fibra óptica y sólo hay restricción legal.
–¿Qué se juega en el negocio a futuro?
–En el horizonte tecnológico está ya probada la emisión de señales por las redes de electricidad, que implica la posibilidad de que el transporte de datos compita con las transportadoras de electricidad. Dados los intereses en juego no puede quedar sin regulación todo este proceso, y se sabe que cuanto más concentrado está el esquema, más capacidad de lobby.
–¿Qué debe hacer el Gobierno?
–Obligar a notificar la operación, ya que, en principio, las empresas se negaban a ese trámite. Cuando yo era presidente (de Defensa de la Competencia) tuve que iniciar una diligencia preliminar derivada de las informaciones de prensa. La ley obliga a notificar en el plazo de una semana después de realizada la operación, situación que habría que corregir ya que es un absurdo que se intervenga después de que se haga la fusión de hecho, aunque se pueda prohibir luego. Este caso pasó un año, lo que deriva en la posibilidad de aplicar una multa de hasta $1 millón por día por no haber notificado.
–¿Cree que el Gobierno está dispuesto a actuar de esa manera?
–Es importante obligar a notificar, ya que por los argumentos que utilizó la empresa, en los cuales se decía que no hay toma de control, esto implica en la práctica decir que hay control de Telefónica sobre Telecom, y en consecuencia se están violando los pliegos de la licitación del año 1992, que prohíben la injerencia de accionistas de una empresa en la otra.
–¿Hubo casos similares en la región?
–Hubo un caso en Brasil, se trataba del mercado de telefonía móvil. Allí se le puso condicionamientos, pero no se prohibió. Era un antecedente que las empresas citaban a favor para no notificar en Argentina. Pero son mercados relevantes diferentes, es mucho más estratégico lo que pasa acá.